Arte y Cultura

EL AGUA COMO MEMORIA

Mónica Tadeo recorre los cuerpos de Tlaxcala


Desde su vínculo con el mar hasta las lagunas y manantiales de Tlaxcala, la artista visual construye una investigación fotográfica sobre el deterioro ambiental, la memoria y la relación entre territorio y cuerpo

Hay cuerpos que recuerdan…

El de una persona guarda cicatrices, sensaciones, ausencias y experiencias, el territorio también: una laguna puede conservar en su paisaje la memoria de lo que alguna vez fue; un río puede contar, a través de sus aguas, las consecuencias de aquello que durante años se ha arrojado en él; para la artista visual Mónica Tadeo, ambas memorias están conectadas.

Originaria de Veracruz y radicada actualmente en Tlaxcala, la artista ha encontrado en el agua un punto de encuentro entre su historia personal y el territorio que ahora habita. Crecer cerca del mar dejó en ella una relación particular con este elemento y, al llegar a Tlaxcala, esa necesidad de encontrarse con el agua la llevó hasta la laguna de Acuitlapilco, municipio en el que actualmente reside.

Lo que comenzó como una búsqueda íntima terminó convirtiéndose en una investigación artística de largo aliento que lleva aproximadamente tres años y que continúa abierta.

“Lo primero que necesita mi cuerpo es buscar el agua”, cuenta.

Así comenzaron las excursiones frecuentes a la Laguna de Acuitlapilco, durante años observó cómo se transformaba el paisaje y cómo acontecimientos como la pandemia y los periodos de sequía modificaron su percepción del territorio. Aquella observación cotidiana se convirtió poco a poco en una pregunta: ¿qué estaba ocurriendo con los demás cuerpos de agua de Tlaxcala?

La pregunta la llevó a mapear distintos territorios y a recorrer espacios como las lagunas de Acuitlapilco, Atlangatepec y Acomulco, así como las cascadas de Atlihuetzia, en el camino aparecieron otros manantiales, pequeños cuerpos de agua y lugares que, desde su perspectiva, incluso conviene mantener parcialmente ocultos para evitar que su difusión termine contribuyendo a su deterioro.

El resultado no es solamente un registro fotográfico, es una investigación que combina fotografía, territorio, memoria, cuerpo y medio ambiente.

Fotografiar lo que duele

En 2025, Tadeo presentó Cuerpos de agua en estado de emergencia, una serie construida a partir de recorridos por las cascadas de Atlihuetzia y las lagunas de Acuitlapilco, Atlangatepec y Acomulco. Para realizarla no se limitó a tomar fotografías: realizó mapeos, recolectó residuos y utilizó algunos de estos materiales dentro de sus propias composiciones.

Aquella exposición ya planteaba una preocupación por el deterioro de los recursos hídricos y por la relación que los habitantes mantienen con ellos pero ahora, la investigación continúa y se transforma.

Su nueva propuesta, Extensiones latentes de un cuerpo compartido, forma parte de “Fotoseptiembre 2026” y puede visitarse durante septiembre en Triángulo Gráfico, un estudio situado en la capital tlaxcalteca.

La exposición llega además en un momento particularmente significativo para la fotografía contemporánea. La decimosexta edición de “Fotoseptiembre” organizada por el Centro de la Imagen, tiene como eje Naturalezas no humanas, una propuesta que invita a pensar más allá de la representación tradicional de la naturaleza y a cuestionar las relaciones que establecemos con los territorios y otras formas de vida.

En ese contexto, el trabajo de Tadeo encuentra un diálogo natural, sus fotografías no pretenden mostrar paisajes perfectos, por el contrario, la artista interviene las imágenes, las desgasta y trabaja con elementos encontrados en los propios territorios que recorrió: plásticos, ramas y otros residuos.

“La imagen no busca estar estéticamente bien lograda; busco llevar un mensaje más potente, evidenciar la verdad, en lo que duele”, explica.

La acción de desgastar la fotografía se convierte entonces en una extensión de lo que sucede fuera de ella: si el territorio es intervenido, contaminado y deteriorado, la imagen también puede serlo.

La herida del paisaje se convierte en una herida visual. Y esa herida, para Tadeo, también alcanza al cuerpo.

“Así como se transgrede la imagen y el territorio, nos estamos transgrediendo nosotros mismos porque somos una unión, somos entes que conviven”, reflexiona.

 

Del mar a las lagunas

La relación de Tadeo con el agua no comenzó en Tlaxcala… Su historia personal está vinculada al sureste y al mar, por eso, al instalarse en Tlaxcala, buscar cuerpos de agua se convirtió casi en una necesidad corporal.

Ahora, incluso, la investigación comienza a regresar hacia el lugar de origen pues Tadeo compartió que prepara una exploración en Veracruz para continuar siguiendo las huellas del agua y, al mismo tiempo, acercarse a su propia historia. Allí aparece otro escenario ambiental complejo: la presencia de la industria petroquímica y las consecuencias que ésta ha dejado en diversos territorios.

El recorrido, por tanto, no termina en Tlaxcala.

La investigación se expande…

Una de las características más interesantes de su trabajo es que la artista no pretende ofrecer respuestas definitivas ya que su intención es abrir preguntas…

¿Qué sucede con el agua que tenemos cerca? ¿Cómo ha cambiado? ¿Quién la utiliza? ¿Quién la contamina? ¿Quién la recuerda? ¿Qué relación tenemos con esos lugares?

En su trabajo, el paisaje deja de ser un escenario para convertirse en un sujeto de observación.

Y el espectador tampoco queda fuera.

Tadeo propone que cada persona observe lo que sucede en su propio territorio, porque Tlaxcala no es solamente una entidad: son municipios, comunidades, barrancas, ríos, lagunas, manantiales y pequeños espacios de agua que forman parte de la vida cotidiana, aunque muchas veces pasen desapercibidos.

Por eso, su investigación funciona también como una invitación a mirar hacia lo cercano.

Actualmente es la única artista que presenta una exposición dentro de Tlaxcala como parte de la Red de la Imagen de Fotoseptiembre 2026 y, de acuerdo con lo señalado por la propia creadora, la única mujer artista participante en la región.

Aunque reconoce que no acostumbra pensar su trabajo desde el lugar de “ser la única”, tampoco desconoce el significado de ocupar ese espacio.

“Es un peso bien recibido”, dice.

La frase resume una posición que parece atravesar buena parte de su proceso: reconocer la responsabilidad sin convertirla en una etiqueta.

Cabe resaltar que el trabajo de Mónica no se limita a la fotografía, pues ha desarrollado propuestas desde medios como el video y el performance, y ha trabajado alrededor de temas como el cuerpo, la memoria y las transformaciones de los espacios, además ha participado en exposiciones y actividades culturales en Tlaxcala, por mencionar alguno, en 2025, impartió Habitar el Interior, un taller que exploraba la relación entre escritura, cuerpo, memoria y entorno.

Así, su interés por el territorio no aparece de manera aislada en su producción ya que forma parte de una búsqueda más amplia en la que el cuerpo funciona como otro territorio que también puede ser recorrido, cuestionado y habitado.

Hay otra dimensión poco visible detrás de una investigación artística de esta naturaleza…

Caminar por territorios deteriorados, acercarse a problemáticas ambientales y escuchar historias relacionadas con la pérdida o contaminación de espacios naturales también tiene un impacto emocional, la artista reconoce que no ha realizado este proceso completamente sola.

Actualmente cuenta con el acompañamiento de dos fotógrafos como parte del proceso relacionado con el Centro de la Imagen, además del respaldo de su familia, amistades y terapeuta. Para ella, hablar de estos acompañamientos también es importante porque existe una idea romántica del artista que trabaja aislado, encerrado y enfrentándose solo a sus procesos.

En este contexto, Mónica nos recuerda que el arte también puede construirse desde la conversación, la duda, el acompañamiento y el diálogo. Y en una investigación que habla precisamente de conexiones, esa red humana adquiere especial relevancia.

Una investigación que todavía no termina

Fotoseptiembre no representa el cierre de la investigación de Tadeo, es apenas otro punto dentro del recorrido pues la artista continúa trabajando y recientemente fue seleccionada para desarrollar su proyecto dentro de un programa del Centro de la Imagen enfocado en proyectos de fotografía contemporánea. La investigación contempla una exploración regional que también involucra a creadoras y creadores de estados como Veracruz, Tabasco y Puebla.

El proceso requiere recursos, traslados, materiales y tiempo, por ello, Tadeo también ha recurrido a una rifa de obra como una forma de financiar parte de esta investigación y, al mismo tiempo, acercar su producción a quienes desean apoyar el arte local. Los boletos tienen un costo de 100 pesos y las piezas pueden conocerse en Triángulo Gráfico.

La iniciativa tiene una doble intención: sostener un proceso creativo y recordar que adquirir obra también puede ser una manera de impulsar a artistas jóvenes y locales.

Quizá uno de los mayores valores de “Extensiones latentes de un cuerpo compartido está precisamente en que no busca únicamente hablar del agua: busca hacernos conscientes de nuestra relación con ella.

Porque mirar una fotografía de una laguna contaminada puede producir tristeza, indignación o incomodidad, pero la pregunta permanece después de salir de la galería: ¿qué está ocurriendo con el agua que existe cerca de nosotros?

La respuesta puede encontrarse en un río, una laguna, un manantial o incluso en un pequeño espacio que todavía conserva agua y que muchas veces no aparece en los mapas.

Para Tadeo, el arte puede funcionar como un puente.

Un puente entre el territorio y quien lo observa.

Entre memoria y presente.

Entre una imagen y una pregunta.

Y quizá también entre la herida y la posibilidad de hacer algo frente a ella.

“Estoy agradecida”, dice al hablar de este proceso.

Reconoce que su obra no la construyó únicamente ella, sino también las personas que ha encontrado durante el camino, quienes han compartido historias, recuerdos y preocupaciones, y quienes han permanecido cerca cuando el cansancio hace pensar en abandonar.

De Tlaxcala a Veracruz, de las lagunas al mar, del paisaje al cuerpo… Y mientras continúa caminando para encontrar el agua, Mónica Tadeo deja una invitación sencilla, pero incómoda: detenernos a mirar aquello que tenemos cerca antes de que desaparezca.

Extensiones latentes de un cuerpo compartido puede visitarse hasta el 30 de septiembre en Triángulo Gráfico, ubicado en bulevar Ocotelulco número 56, colonia San Isidro, en la capital tlaxcalteca, la entrada es gratuita y para todo el público.

 

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