El periodismo cultural no nace únicamente del interés por el arte o las tradiciones; nace de la necesidad de dar sentido al presente, de registrar aquello que ocurre en la vida cultural cotidiana antes de que el tiempo lo transforme en recuerdo o en archivo. Contar nuestra cultura es también una forma de defenderla, difundirla y hacer que nuestras nuevas generaciones se fijen en ella para ser mejores ciudadanos.