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MERCADITO AGROECOLÓGICO

Impulsa el consumo local y los saberes tradicionales

 

En el corazón de Tlaxcala, el Mercado Alternativo Agroecológico del Palacio de Cultura se ha convertido en un punto de encuentro para pequeños productores, artesanos y transformadores que buscan acercar al público productos locales elaborados de manera artesanal, al tiempo que promueven el consumo responsable, la economía solidaria y la preservación de los saberes tradicionales.

El proyecto, que actualmente reúne a aproximadamente 18 productores, se instala todos los viernes, de 15:00 a 18:00 horas, en el Palacio de Cultura, donde los visitantes pueden encontrar desde hortalizas, plantas, hongos de temporada y alimentos preparados hasta artesanías, productos de herbolaria, homeopatía y artículos elaborados a partir de materias primas naturales.

Martha Zempoalteca, coordinadora del mercadito, explicó que esta iniciativa surgió a partir de los Convites Culturales, un proyecto federal de actividades teóricas y prácticas que contemplaba talleres de distintas temáticas y en el que participaban más de 60 personas, entre productores, transformadores, artesanos y otros integrantes de la comunidad cultural.

La idea surgió al reconocer que, entre las personas que participaban en los convites, había quienes producían, transformaban y elaboraban distintos artículos, por lo que se planteó la posibilidad de organizar un pequeño mercado para ofrecer sus productos directamente al público.

La propuesta fue sometida a consenso y aceptada por los participantes, sin embargo, la primera experiencia no fue sencilla: pese a que el grupo estaba integrado por casi 60 personas, únicamente acudieron tres a la primera jornada, realizada durante la temporada de Día de Muertos, en octubre de hace un año.

Aunque la escasa asistencia inicial resultó desalentadora, los participantes decidieron continuar con el proyecto. Zempoalteca recordó que su trayectoria de más de 24 años de trabajo en colectivos, organizaciones, cooperativas y grupos organizados, principalmente vinculados con la agroecología, fue una de las razones por las que mantuvo su compromiso con la iniciativa.

Actualmente, además de su labor como coordinadora del mercado, trabaja en la cocina tradicional, ámbito en el que obtuvo una certificación como cocinera tradicional hace aproximadamente un año.

A partir de aquella primera experiencia, el mercadito continuó desarrollándose y, con el tiempo, pasó de la etapa en la que operaba dentro de una sede federal a su actual permanencia en el Palacio de Cultura, ahora bajo la estructura estatal.

Posteriormente, el mercadito comenzó a complementarse con talleres y actividades que permitieran atraer visitantes, fortalecer la convivencia entre los participantes y generar nuevas oportunidades para compartir conocimientos.

La coordinadora explicó que, aunque la Secretaría de Cultura facilita el espacio para las actividades, los talleres requieren recursos para su realización. Por ello, se establecieron cuotas de recuperación accesibles que permiten cubrir parte de los gastos y dar continuidad a las propuestas.

Entre las actividades que se han impartido se encuentran talleres de barro bruñido, totomoxtle, homeopatía, herbolaria, pintura y modelado de barro, además de catas de miel y otras experiencias culturales y formativas.

Todas estas propuestas se desarrollan de manera paralela al mercado, con la intención de que ambos proyectos se fortalezcan mutuamente.

Cocina tradicional para recuperar los saberes alimentarios

Actualmente, uno de los proyectos centrales vinculados con el mercadito es Recuperación de saberes en la autonomía alimentaria, una iniciativa aprobada para desarrollarse durante ocho meses y enfocada en la transmisión de conocimientos relacionados con la cocina tradicional y el aprovechamiento de ingredientes y preparaciones que forman parte de la cultura alimentaria.

Como parte de estas actividades, se realizan talleres sobre distintas preparaciones, Zempoalteca señaló que la respuesta del público ha sido favorable, aunque la asistencia cambia dependiendo de la temática, las temporadas y los intereses de los participantes.

La iniciativa llegará a su conclusión el sábado 17 de octubre, con una clausura y una muestra gastronómica abierta al público, en la que participarán las alumnas y los alumnos que tomaron parte en las actividades durante los ocho meses.

La muestra busca demostrar que la cocina tradicional no se limita a la elaboración de platillos, sino que también representa una forma de conservar conocimientos, prácticas y formas de aprovechamiento de los recursos alimentarios transmitidos a través del tiempo.

Además, la organización de estas actividades se vincula con la intención de fortalecer tanto el mercadito como los proyectos culturales que se desarrollan en el Palacio de Cultura.

Productos locales y venta directa, sin intermediarios

El Mercado Alternativo Agroecológico cuenta con un padrón aproximado de 18 productores, quienes participan de acuerdo con la disponibilidad de sus productos y las condiciones de cada temporada.

Entre la oferta se encuentran plantas de ornato, frutales de temporada, hortalizas, plántulas, hongos, artesanías, alfarería, productos de herbolaria y homeopatía, así como alimentos elaborados de manera artesanal.

También participan productores de miel, panadería artesanal, pastas integrales elaboradas por sus propios productores con ingredientes de sus traspatios y mermeladas preparadas a partir de productos como café y cacao.

En su caso, Martha Zempoalteca lleva tortillas y tlacoyos, elaborados a partir de granos que conserva y transforma para darles un valor agregado.

La coordinadora destacó que uno de los principios fundamentales del mercadito es que todos los productos sean locales y se comercialicen directamente, sin intermediarios. Esto permite que quienes los elaboran tengan un espacio para ofrecer su trabajo y establecer contacto directo con los consumidores.

No obstante, la disponibilidad de algunos productos depende de las condiciones climáticas y de los ciclos de producción.

Como ejemplo, mencionó que durante la temporada de lluvias, especialmente cuando se presentan precipitaciones excesivas, las plántulas pueden dañarse por el exceso de agua y por la presencia de plagas como caracoles y babosas.

En contraste, la temporada actual favorece la producción de hongos, aunque la escala de trabajo de los participantes limita en ocasiones la cantidad disponible.

Al tratarse de pequeños productores, algunos artículos se agotan rápidamente o no pueden ofrecerse de manera constante. Por ello, la presencia de productos perecederos, como hongos y hortalizas, varía de una semana a otra.

En cambio, los artículos no perecederos, como artesanías, piezas de alfarería y productos de herbolaria y homeopatía, suelen tener una presencia más regular cada ocho días.

A pesar de estas variaciones, Zempoalteca afirmó que el mercadito continúa activo y ha logrado participar en encuentros y eventos culturales que contribuyen a ampliar su alcance.

Convocatoria abierta para nuevos productores y artesanos

El mercadito mantiene abierta la posibilidad de incorporar a nuevos participantes, principalmente pequeños productores y artesanos que elaboren sus propios artículos y no cuenten con un espacio para comercializarlos.

El contacto proporcionado por la coordinadora es el 246 106 8071, número al que las personas interesadas pueden comunicarse vía WhatsApp para iniciar el proceso de admisión.

Economía solidaria frente al consumo convencional

Además de ofrecer productos, el mercado promueve las economías solidarias y alternativas, entre ellas el trueque entre sus propios integrantes.

La coordinadora explicó que quienes participan no pagan derecho de piso por utilizar el espacio, pero adquieren el compromiso de colaborar con el fortalecimiento colectivo del proyecto.

Esto incluye intercambiar productos, compartir conocimientos y apoyar, cuando sea posible, las actividades formativas que se organizan en el Palacio de Cultura.

Por ejemplo, cuando la coordinación solicita a alguno de los participantes impartir un taller, se busca que exista disposición para colaborar mediante una cuota de recuperación simbólica, cuyos costos, aseguró, son accesibles.

Reconocer el trabajo detrás de cada producto

Finalmente, Martha Zempoalteca hizo un llamado a la población para reconocer el esfuerzo que existe detrás de los productos locales y evitar el regateo, al considerar que los precios reflejan procesos de trabajo que muchas veces pasan inadvertidos para los consumidores.

Explicó que, en ocasiones, un producto artesanal puede parecer costoso frente a una alternativa comercial convencional, pero detrás de su elaboración existe tiempo, dedicación y conocimiento.

Como ejemplo, mencionó la producción de champús elaborados con plantas naturales, para los cuales es necesario cultivar especies como lavanda y romero, esperar a que alcancen su maduración, cosecharlas y posteriormente transformarlas.

Lo mismo ocurre con el barro bruñido y con alimentos tan cotidianos como las tortillas, cuya elaboración implica un proceso agrícola que puede tomar alrededor de un año desde el trabajo con el grano hasta su transformación y consumo.

Por ello, insistió en que es importante valorar tanto a quienes producen las materias primas como a quienes las transforman y elaboran las artesanías.

La invitación es a reconocer que detrás de cada producto local hay conocimientos, procesos y trabajo que merecen una remuneración justa.

Con esta filosofía, el Mercado Alternativo Agroecológico del Palacio de Cultura busca mantenerse como un espacio de comercialización, intercambio y aprendizaje, donde la producción local y los saberes tradicionales encuentren nuevas formas de llegar a la comunidad.

El mercadito recibe al público todos los viernes, de 15:00 a 18:00 horas, en el Palacio de Cultura de Tlaxcala. Las personas interesadas en integrarse como productores o artesanos pueden comunicarse vía WhatsApp al 246 106 8071.

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