Perspectiva

REFLEXIONES: MISERIA FAMILIAR EN LA DISCAPACIDAD.

Sin duda el legado más valioso en nuestra vida es la honradez y quizás la bondad. En México hay un serio problema de discriminación en todas sus modalidades, tonos, colores y formas; por ejemplo, la discriminación a las personas con discapacidades (ahora llamadas capacidades diferentes) que son una innegable realidad que pega en el ánimo, sobre todo cuando se trata de niños.

A pesar de existir, programas, planes, esquemas y estrategias altruistas como el Teletón, Juguetón y diez cosas más todas estas han estado en el centro del gran problema de identidad que tiene nuestra nación, pero ¿qué sucede cuando la discriminación nace, se forma y sucede dentro del seno familiar suyo o de un vecino? Esto se convierte en sinónimo de burlas y hasta de enfrentamiento.

Sin embargo, si los infantes con esas capacidades diferentes o especiales nacen en una familia de clase media alta, con ciertas relaciones divertidas de poder, de negocios, ¿de amistades y con ese distintivo grado de frivolidad social…? Sin duda deben existir miles, pero en este específico sea llegado límite de la mezquindad, de la miseria humana, de la mentira y de la simulación.

Recuerdo que esta niña creció con el amor y el cuidado de las nanas, que en esta atractiva época se han convertido en el sustituto de madres que no trabajan, que van a los gimnasios, que tienen amantes, que beben, que se revientan, que ingieren antidepresivos y cuyos maridos trabajan y se alejan formándose una fractura que deviene en problemas matrimoniales y en una disfuncionalidad familiar.

Todos estos infantes como Paulette, nunca han estado en su radar del cariño de los padres que, en su momento por la causa de su desaparición y posterior muerte, hicieron un exagerado circo alrededor de la neblina de su desaparición e imperdonable. Esa muerte que develó la putrefacción de la indiferencia familiar y la hipocresía que hoy pesa como pequeña lápida en las conciencias de los protagonistas de la macabra historia.

Hoy en día considero que ni el propio DIF, tiene un censo preciso de cada uno de los infantes que sufren una discapacidad, sin duda lo que demuestra una triste historia que se desarrolla por la incapacidad de los funcionarios de los sistemas de integración familiar que no sólo empinan la credibilidad de su autoridad, sino que los convierte en cómplices del horror de la discriminación hacia las inocentes criaturas.

En los hogares de este país y en específico donde existen niños o adultos con capacidades diferentes y donde debería de actuar las sociedades de apoyo a la familia, solo hemos sido parte de la actitud de la misma autoridad hacia la figura de las madres que pasan de los trastornos de personalidad a ser indiciada, arraigadas e imputadas públicamente desencadenando un linchamiento social y en ocasiones un escándalo mediático al que se suma la figura paterna.

Cada día en este país muere un ser humano con capacidades diferentes, y puede hablarse de olvido, mala alimentación, asfixia o tentativa de homicidio y hasta el tiro de gracia a la torpeza. Lo que es seguro que con una discapacidad motora e invalidez hasta su propio peso los puede matar y ahí considera la autoridad que no hay delito que perseguir, olvidándose de todo el sufrimiento vivido a lo largo de su existencia.

Cada vez que muere una persona con capacidades diferentes, no existen los servicios periciales, y quienes reportan estos casos manejan verdades a medias, toda vez que ya no existen revisión del inmueble o de la recámara y mucho menos se considera propicio simular una escena de un crimen, porque que sin duda ya fue alterada en un desaseo jurídico-pericial.

Existen casos archivados de aparición de algunos cadáveres, que sólo arrojan dos hipótesis: fue sembrado o siempre estuvo ahí olvidados, pero con el paso de los días ya no existe investigación científica para develar las huellas de lividez en el cuerpo de una persona con capacidades diferentes sea niño o adulto y donde se dejan entrever intereses, vilezas, tragicomedias, histerias, farsas y show. Si Mucho show.

Ni más ni menos a veces vemos a la madre que llora, el repugnante padre acusador, el dolor de las nanas, los amigos del reventón, el amante, los cuates del gimnasio, los amigos poderosos, las hermanas, la familia. Una novela sin final feliz. Sin un asesino(a) que haga las portadas de los periódicos o revistas, y la notas justificando la absoluta ineficiencia de las autoridades y la inmundicia familiar que ahora, además, busca venganza. Cuando una persona con esas capacidades diferentes muere, es por la indiferencia, la soledad, el aislamiento y abandono……Y  A SU FAMILIA LE TOCA VIVIR CON LA CONCIENCIA RECORDÁNDOLES SU IMPERDONABLE MISERIA HUMANA.

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