IDENTIDAD ENVUELTA EN HULE AZUL
XXI Feria del Taco de Canasta
En Xiloxochitla, comunidad del municipio de Nativitas, el taco de canasta no solo se come: se hereda, se trabaja y se defiende como parte de la memoria colectiva de Tlaxcala.
En Xiloxochitla, corazón comerciante de Nativitas, la XXI Feria del Taco de Canasta vuelve a colocar en el centro la historia viva de un pueblo forjado entre la agricultura, el comercio y la resistencia cotidiana. Aquí, por generaciones, vender ha sido una forma de nombrarse y sobrevivir. Antes, con petates; después, con tortillas, chicharrón y pan; siempre sobre bicicletas que recorrían caminos y barrios cuando todo (absolutamente todo) se ofrecía a pedal.
Fue en esa dinámica, hacia los años cincuenta, cuando la gente de San Vicente Xiloxochitla comenzó a migrar al entonces Distrito Federal, hoy Ciudad de México, llevando consigo su último ingenio: los tacos de canasta. Para no confundirse con quienes vendían tortillas, nació el gesto que hoy es símbolo: el hule azul. “¿Vendes tortillas?” preguntaban. “No, vendo tacos”, respondían. El color resolvió la identidad y, sin saberlo, construyó una marca comunitaria.
La vocación creció hasta convertirse en industria del ingenio popular. Para los años noventa, cerca del 90 por ciento de la población estaba vinculada directa o indirectamente a la producción y venta del taco de canasta. Cada semana, desde Tlaxcala, salían sabores rumbo a Puebla, la capital y más lejos aún: Tijuana, Cancún, incluso Estados Unidos. Una fuerza económica silenciosa que, sin reflectores, sostuvo familias enteras.
Con el nuevo milenio llegó también el riesgo: redes sociales y apropiaciones ajenas comenzaron a diluir el origen. Se dijo —erróneamente— que el taco de canasta era de otros lugares. Frente a ello, en 2004, la comunidad respondió con memoria organizada: nació la Feria del Taco de Canasta. Su objetivo fue claro y valiente: defender el origen, reconocer la historia y reafirmar a San Vicente y Xiloxochitla como la cuna verdadera.
Hoy, tras 21 ediciones, la feria es un imán cultural que atrae visitantes del estado y del país, y ha logrado que los tacos de canasta sean reconocidos como producto 100 por ciento tlaxcalteca, con orgullo local. El mundo lo vio cuando, en el Ángel de la Independencia, más de cien productoras y productores, con el respaldo del gobierno estatal y el ayuntamiento, rompieron un récord Guinness: una muestra de que este pueblo no se rinde cuando se trata de su identidad.
Pero la nota de color también tiene sombra. Yair Linares, presidente de dicha comunidad compartió qué tras más de dos décadas de trabajo, sabor y tradición regalados y generando riqueza para Tlaxcala cada fin de semana, la comunidad sigue enfrentando rezagos históricos: calles de tierra, drenajes colapsados, un sistema de agua potable que urge atención, la ausencia de parques, unidad deportiva y un auditorio comunitario gestionado desde los años setenta.
San Vicente no ha protestado tomando plazas; ha luchado trabajando. «Ha resistido sudando, comerciando y llevando su sabor a cada esquina del país. Por eso, la XXI Feria del Taco de Canasta no es solo un festejo gastronómico: es un llamado respetuoso y firme para que el reconocimiento cultural se traduzca en bienestar y condiciones de vida dignas» resaltó Yair.
Con palabras firmes Linares finalizó «Que la feria siga siendo orgullo, sí, pero también puerta al desarrollo. Porque un pueblo generoso, noble y trabajador que da tanto, merece recibir lo necesario para crecer con dignidad. Larga vida a las taqueras y taqueros de San Vicente y Xiloxochitla; que viva la feria y que vivan los tacos de canasta».
Este 2025
La fiesta tendrá lugar el próximo domingo 7 de diciembre, Xiloxochitla vuelve a llenarse de aromas y bicicletas. En esta edición participarán alrededor de 250 taqueros y se prevé la distribución gratuita de más de 30 mil tacos, como muestra del carácter comunitario y hospitalario de la celebración. Durante el anuncio, el presidente municipal de Óscar Murias Juárez, alcalde de Nativitas, reconoció públicamente el papel fundamental de la comunidad de San Vicente Xiloxochitla en el origen y permanencia de la feria, subrayó que fueron sus habitantes quienes, hace más de dos décadas, la impulsaron y la han sostenido con trabajo colectivo, generosidad y profundo arraigo cultural.

