Raíces de la Cultura Popular

TEATRO EVANGELIZADOR PARTE 7

Representaciones teatrales evangelizadoras en Tlaxcala

Cuando en Tlaxcala se dan las más grandes manifestaciones escénicas —en 1538 y 1539—, habían transcurrido 14 años de que una nueva generación de tlaxcaltecas había sido adoctrinada en la religión católica y poseía ya una mezcla cultural. Las obras del teatro de evangelización se enriquecieron al fusionarse las dos culturas y, al llevarlas a la escena, fueron novedosas a los ojos de los españoles y, por supuesto, para los naturales de la Nueva España. Fue un teatro de indudable tradición medieval en cuanto a su estructura y su finalidad.

Los religiosos españoles, admiraron siempre la inteligencia y sensibilidad de los indígenas; Fray Julián Garcés, que, en 1527, llegó a Tlaxcala con el nombramiento de primer obispo señala:

Fraile predicando (imagen Sociedad mexicana de Historia Eclesiástica)

…Ahora bien, la capacidad de aprender de su propio ingenio es algo extraordinario; puede mandárseles aprender el canto, la escritura, la pintura, la imitación de objetos y cuanto hay en esta clase de obras; por lo que hace a las artes liberales y las otras, son sumamente de aguda percepción para captar los rudimentos, y de destreza sin igual en las mentes […] El canto de la iglesia, sea el son del órgano, sea por pura armonía o ritmo, tan perfecta y completamente es aprendido por ellos que ya no hay necesidad alguna de músicos extraños (…] veo que son habilísimos, de razón excelente, de completos sentidos y cabeza, y más aún, los niños de ellos superan a los de los nuestros en vigor de espíritu, vivacidad, agilidad de sentidos, en cosas por hacer y en cosas por entender […] Pues bien, ahora es tan grande la facilidad de su ingenio — hablo de los niños— que pueden escribir en latín o español con mayor elegancia que los nuestros que se han dedicado a tales estudios. (45)

Los franciscanos construyeron un monasterio temporal en edificaciones de Maxixcatzin y en ellas los recién llegados frailes emprendieron de inmediato el trabajo de conversión e instrucción religiosa.

Albergaron a los hijos de los caciques tlaxcaltecas en el monasterio y les enseñaron los rudimentos de la vida cristiana.  En sus esfuerzos recibieron la ayuda de Hernán Cortés, quien ordenó a todos los nobles tlaxcaltecas, que so pena de graves castigos, mandaran sus hijos a los frailes, para que recibieran la educación cristiana.

Otra noticia de las manifestaciones teatrales de los tlaxcaltecas la encontramos en el año de 1585, con motivo del arribo del Virrey, don Álvaro Manrique de Zúñiga, se dispuso un festejo escénico para recibirlo, el argumento del montaje por parte de los tlaxcaltecas, fue a través de sonetos en castellano, en los que solicitaban se siguieran conservando las distinciones especiales, como permitirles conservar su antiguo gobierno indígena y sus tierras, sin la intromisión de los españoles, —privilegios que concedió la corona española a Tlaxcala, en agradecimiento a su lealtad, después de consumada la conquista de Tenochtitlan—.  Sin embargo, el festejo se vio empañado por un incendio ocurrido en la escenografía construida:

… Domingo veintisiete de octubre, estando los indios de Tlaxcalla aguardando al virrey, que aquel día había de entrar en aquella cibdad, y teniendo hecho un castillo de madera de dos o tres altos, con muchos aposentos y retretes para pelear en él en hábito de soldados a su modo y a la española, contra otros indios en traje de chichimecas, cuando el virrey entrase en aquella cibdad, sin saber quien pusiese el fuego se encendió dicho castillo entre las doce y la una del día, y emprendió tan bien en la madera que sin poderle remediar se abrazó todo con muchos petates, que son unas esteras o tapetes de yerbas de aquella tierra; hizo a todos grandísima lástima y causó a los indios grandísima pena, por ver que su industria y trabajo se hobiese perdido antes que gozasen dello; […]

Aquel mesmo domingo en la tarde, como una hora antes que el sol se pusiese, llegó el virrey a aquella cibdad, y a la entrada hicieron los indios su ceremonia y le entregaron las llaves, y en unos sonetos en lengua castellana le pidieron les guardase sus fueros, exempciones y libertades. Estaban allí a la puerta en un tablado cuatro indios viejos, vestidos a lo antiguo, con coronas de reyes en las cabezas, los cuales representaban a los cuatro reyes o cuatro cabeceras de aquella provincia de Tlaxcalla que ayudaron al marqués del Valle tan valerosamente en la conquista de México, y se hicieron vasallos del invictísimo emperador Carlos Quinto y de los demás reyes de España sus sucesores, y estos cuatro viejos eran los que hablaban en los sonetos sobre dichos.

Había un buen escuadrón de indios de guerra, unos a su modo, otros a la española, todos bien aderezados, entre los cuales estaban algunos piqueros con picas falsas, los cuales acompañaron al virrey en lugar de alabarderos cuando iba a la iglesia y convento y volvía a su posada, la cual fue en la plaza en las casas reales. […] Martes veintinueve de octubre fue el virrey, sin la virreina, a nuestro convento con el mesmo acompañamiento, y después de haber oído misa, vio y paseó los claustros bajos, el refectorio y la huerta y fuentes, y habiéndole hecho los indios fiesta con danzas, y en especial con una de portugueses contrahechos que fue muy de ver, se volvió a su posada…(46)

El maestro Fernando Horcasitas informa:

…La mayoría de los manuscritos [de las obras de teatro representadas] que nos han quedado datan de los siglos XVII y XVIII, y es de creerse que sufrieron alteraciones tanto lingüísticas como temáticas en relación con los originales del siglo XVI.  En algunos casos sólo poseemos copias del siglo XIX: de los diez manuscritos antiguos que se conservan en el Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología, han desaparecido varios, sólo quedando copias hechas por [Francisco] del Paso y Troncoso. Aunque no hay que dudar de la fidelidad de muchas de las copias tardías, es de lamentarse la pérdida de casi todos los manuscritos originales. (47)

Sin embargo, en Tlaxcala, existe una obra original del siglo XVI, descubierta por el maestro Luis Reyes García (+). Esta obra fue publicada como parte del proyecto «Memoria histórica de los pueblos de Tlaxcala», coordinado por   Guadalupe Alemán Ramírez. A continuación, damos noticia de este drama. (CONTINUARÁ)

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