TEATRO EVANGELIZADOR PARTE 5

¿LAS RAÍCES DEL TEATRO EN MÉXICO SE PROFUNDIZAN MÁS ALLÁ DE LA CONQUISTA? (21)
Manifestaciones escénicas prehispánicas
En torno al tema de la existencia de un teatro prehispánico, existe una vieja polémica. Unos autores expresan que no puede hablarse propiamente de «teatro», antes de la llegada de los españoles; mientras otros postulan que ya existía entre los indígenas una actividad teatral. La Dra.Aracil Varón señala que:
…Por los años en que los españoles llegaron a México, los nahuas habían desarrollado una floreciente cultura en la que la literatura ocupaba un lugar destacado; […]. La poesía, máxima expresión de la literatura y la filosofía nahua, se desarrolló como parte de las numerosas celebraciones festivas de carácter ritual que marcaban la vida de estos pueblos indígenas siempre acompañada de la música y la danza, aspecto que determinó el carácter espectacular de la misma. Estos bailes dramatizados o mitotes adquirieron tal importancia en las sociedades prehispánicas que incluso existían escuelas especializadas en su enseñanza…(22)
Tlaxcala siempre custodiada por el majestuoso volcán Matlalcuéyetl, ha dominado perdurablemente el imponente panorama tlaxcalteca con sus 4,460 metros sobre el nivel del mar. Este enorme pico con extensas laderas, en sus faldas alberga bosques con abundantes especies naturales de árboles cubiertos con heno y musgo, frutos, flores y una gran variedad de animales. Hace muchos miles de años, en los cerros, llanos y lagos de lo que ahora es Tlaxcala; vivían enormes animales distintos a los actuales. Existían ardillas, liebres conejos, zorrillos, coyotes, linces, gato montés, búhos… En cuanto a aves, había, papagayos, águilas, halcones, gavilanes, abundaban las lechuzas y los pájaros de todo tipo que se refugiaban en extensos bosques. En los lagos vivían garzas y patos y anidaban las codornices. Había además peces, culebras, abejas, mariposas. Estos llanos que reverdecían con los maizales en el verano y en el otoño se transformaban; pues los pastos y los suelos de color claro les daban tonalidades amarillentas.
Cuando soplaban los vientos elevando el polvo; hasta los magueyes y nopales perdían su verdor. En el invierno cuando helaba amanecía casi siempre un cielo sin nubes, azulísimo. Por las tardes, en tiempo de lluvias, solían bajar los nubarrones, oscuros, tronadores, desde las sierras que dejaban caer sus aguas en forma de grandes gotas, en chaparrones cortos. En esa época los arroyos bajaban de las sierras cargados de agua, pero en tiempo de secas solo se veían sus cauces arenosos y rocosos.
Precisamente Motolinía describe la procesión del Corpus Christi de 1538, que coincide con lo que acabamos de relatar, en donde los tlaxcaltecas con elementos de la naturaleza convierten el acontecimiento en una obra de arte “que era cosa maravillosa de ver”:
…Estaban diez arcos triunfales grandes muy gentilmente compuestos; y lo que era más de ver y para notar, era que tenían toda la calle a la larga hecha en tres partes como naves de iglesia […] tenían en cuatro esquinas o vueltas que se hacían en el camino, en cada una su montaña, y de cada una salía su peñón bien alto; y desde abajo estaba hecho como prado, con matas de yerba y flores, y todo lo demás que hay en un campo fresco, y la montaña, y el peñón tan al natural como si allí hubiera nacido; era cosa maravillosa de ver, porque había muchos árboles, unos silvestres y otros de frutas, otros de flores, y las setas y hongos, y vello que nace en los árboles de montaña y en las peñas, hasta los árboles viejos quebrados a una parte como monte espeso y a otra más ralo; y en los árboles muchas aves chicas y grandes; había halcones, cuervos, lechuzas, y en los mismos montes mucha caza de venados y liebres, y conejos, y adives [mamífero carnicero parecido a la zorra] y muy muchas culebras. (23)
Motolinía menciona al volcán Matlalcuéyetl:
…Y luego iban todos a una gran sierra que está de esta ciudad cuatro leguas y las dos de una trabajosa subida, y en lo alto, un poco antes de allegar a la cumbre, quedábanse allí todos orando, y el viejo subía arriba, adonde estaba un templo de la diosa Matlalcueye, y ofrecía allí unas piedras, que eran como género de esmeraldas, y plumas verdes grandes, de que se hacen buenos plumajes, y ofrecía mucho papel e incienso de la tierra, rogando con aquella ofrenda a el señor su dios y a la diosa su mujer, que les diese esfuerzo para comenzar su ayuno y acabarle con salud y fuerza para hacer penitencia. Hecha esta oración volvíanse para sus compañeros y todos juntos se volvían para la ciudad. (24)
En la época prehispánica este era el panorama, que dominaba el paisaje de Tlaxcala, y en el que se llevaban a cabo, las impresionantes fiestas y ritos en honor a sus dioses. Espectáculos visuales fascinantes. Cuando inicia la evangelización en Tlaxcala, (1524) los frailes españoles impulsaron formas de religiosidad allegadas al espíritu de los indígenas tlaxcaltecas, como las procesiones, danzas, cantos y mitotes de gran colorido. Por lo tanto, no es ajeno a los tlaxcaltecas el participar en las obras de teatro y construir fabulosas escenografías naturales, en las que prevalecían elementos de la naturaleza, que parecían auténticas obras de arte y causaban asombro y admiración a los religiosos españoles. Los tlaxcaltecas estaban familiarizados; no les era extraño colaborar, como músicos, cantores, pintores, poetas, danzantes… En el año 1490, Tecayehuatzin rey de Huexotzinco convocó a una reunión de poetas de la región; llegaron de diversos lugares. Por Tlaxcala participaron: Motenehuatzin y Xayacámach, ambos de la cabecera de Tizatlán. El motivo de la cita fue aclarar el más hondo sentido de la poesía y el arte que son “flor y canto”. Y estos eran los caminos que marcaron el curso de la historia del pueblo tlaxcalteca.
Motolinia confirma la participación de los tlaxcaltecas en la obra “La caída de nuestros primeros padres” (1538), en la que los elementos de la naturaleza, sirven para engrandecer el hecho escénico:
…Estaba tan adornada la morada de Adán y Eva, que bien parecía paraíso de la tierra, con diversos árboles con frutas y flores, de ellas naturales y de ellas contrahechas de pluma y oro; en los árboles mucha diversidad de aves, desde búho y otras aves de rapiña, hasta pajaritos pequeños, y sobre todo tenía muy muchos papagayos, y era tanto el parlar y gritar que tenían, que a veces estorbaban la representación; yo conté en un sólo árbol catorce papagayos entre pequeños y grandes. Había también aves contrahechas de oro y plumas, que eran cosa muy de mirar. Los conejos y liebres eran tantos, que todo estaba lleno de ellos, y otros muchos animalejos, que yo nunca hasta allí, los había visto. Estaban dos ocotochles [gato montés o marta] atados, que son bravísimos, que ni son bien gato ni bien onza; y una vez descuidóse Eva y fue a dar en el uno de ellos, y él, de bien criado, desvióse; esto era antes del pecado, que si fuera después [no] tan en hora buena ella se hubiera allegado. Había otros animales bien contrahechos, metidos dentro de unos muchachos; estos andaban domésticos y jugaban y burlaban con ellos Adán y Eva. (25)
Patrick Johansson explica el entorno del indígena precolombino con la naturaleza:
El primer “teatro” de prácticas rituales de las sociedades indígenas precolombinas es, sin duda, la naturaleza con los diversos aspectos escenográficos que ofrece en el relieve, así como en la vegetación. […] El escenario natural es espacio receptor y pretexto del ritual que allí se realiza. El individuo prehispánico busca el diálogo con la exteriorización más sensible de la presencia natural; es decir, juega con la sustancia, el color, la fragancia, buscando, al principio, establecer una analogía entre el mundo natural y las formas esbozadas por él. Es decir, los primeros ritos serán esencialmente miméticos, ya que buscarán imitar las manifestaciones naturales según el cuadro cultural del grupo. Así la tierra, madre de los pueblos mesoamericanos es adorada bajo las múltiples formas que exhibe su topografía. […] Como todos los pueblos del orbe, los pueblos del México antiguo veneraron los espacios boscosos, para ellos eran templos de la vida vegetal y símbolos de eternidad. Los caminos que surcaban la tierra, en todas las modalidades de su relieve, entrañaban un sentido cardinal distinto según condujeran al norte, al sur, al este, o al oeste, con implicaciones míticas importantes para los mexicanos precolombinos. Por tanto, los caminos también eran objeto de culto. Podían servir de teatro para honrar a un dios, como en el caso del dios tlaxcalteca Camaxtle: …y les hacían un camino, desde el monte hasta la ciudad, por el cual no había de pasar otro, sino los que habían prendido alguna caza. Este camino estaba lleno de paja del monte, en lugar de juncia, sobre la cual iban aquellos cazadores venturosos en procesión, todos unos tras otros, muy puestos en orden y concierto, muy contentos y alegres. (26)
Un ejemplo de la habilidad y talento de los tlaxcaltecas, la refiere Motolinía y comenta que, en seis meses, utilizando la técnica al fresco pintaron la capilla abierta de indios, que se ubicaba a un costado del convento franciscano en 1539:
…Por parte de fuera la pintaron luego a el fresco en cuatro días, porque así las aguas nunca la despintaran; en un ochavo de ella pintaron las obras de la creación del mundo de los primeros tres días; y en otro ochavo las obras de los otros tres días; en otros dos ochavos, en el uno la verga de Jesé (27), con la generación de la madre de Dios la cual Cecilia Gutiérrez Arrióla, del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, en su ensayo “El convento de Nuestra Señora de la Asunción de Tlaxcala en el siglo XVI”: Informa: “que, sin duda, esta capilla fue obra importante, tanto por su factura como por ser la segunda capilla de indios construida en la Nueva España, después de la de fray Pedro de Gante en San Francisco de México. Era una gran pieza de arquitectura, de fachada ochavada, con arcos bien formados y dos coros, según Motolinia. Y singular edificio y obra maravillosa, ochavada y arqueada, de piedra blanca muy bien labrada, de pedestales, basas y columnas de lo propio, formada de cinco naves, que, de cualquiera parte del patio, se puede oír misa y ver al Santísimo Sacramento del altar mayor. Tiene dentro de sí esta capilla dos coros altos […], Podríamos comparar esta capilla con capillas monumentales como las de Coixtlahuaca, Teposcolula o Cuernavaca, o su hermana de Tizatlán, de planta tan grande como para haber albergado coros altos, cinco arcos y haber recibido en sus muros pinturas al fresco con un complejo programa iconográfico. Su planteamiento fue muy audaz y sin duda fue ejemplo de obras posteriores, aunque desafortunadamente cien años después estaba en ruinas”.
En la década de 1950, dos grandes especialistas de la cultura náhuatl, Ángel María Garibay y Miguel León-Portilla, dedicaron valiosos trabajos a las manifestaciones espectaculares prehispánicas, en las que recurrían a dos tipos básicos de fuentes para demostrar la existencia de un ‘teatro indígena’:
- Los testimonios sobre este teatro recogidos en las crónicas de los conquistadores (Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo, etcétera) y de los misioneros etnógrafos como Fray Bernardino de Sahagún y Fray Diego Durán.
- b) Los textos «dramáticos» conservados ciertamente escasos, entre los que destacan los Cantares Mexicanos, poemas que el propio Garibay definió como ‘cantos semidramáticos, semilíricos’, pero que analizó desde su especificidad teatral.
Más recientemente, entre otros autores, María Sten defiende la existencia del teatro prehispánico y lo califica como un teatro rudimentario, que cuenta ya, con todos los elementos de la representación tradicional:
…los misioneros encuentran en la sociedad azteca una cantidad de especialistas, como cantores, danzantes, poetas, pintores, gente especializada en confeccionar trajes ceremoniales, joyas y plumería, extremadamente hábil para memorizar los textos, ya que la memorización fue un método utilizado en los Calmécac para la enseñanza de la historia antigua.(28)
…Al hablar de las expresiones teatrales prehispánicas, damos pues por asentada su existencia —rudimentaria, cierto—, que de no haber sido aplastada por la Conquista y por los siglos de la Colonia con los elementos de que disponía pudo haberse convertido en un espectáculo comúnmente teatral, aunque muy diferente de la tragedia griega.(29)
Advierte Aracil Varón:
…la anterior postura está siendo cuestionada en las últimas décadas por algunos investigadores desde distintos puntos de vista —José Quiñones, Othón Arróniz, Serge Gruzinski y Armando Partida—. Como no es posible referirse a los puntos de vista de todos ellos, seleccionamos la opinión de: Armando Partida. Quien establece una distinción entre «la ceremonia religiosa y la ceremonia teatral» que puede advertirse «tanto desde el punto de vista sociológico como del antropológico» y que supone, asimismo, una diferencia «entre el espacio de la representación teatral y el de la extensión sagrada». El investigador mexicano admite, sin embargo, la existencia de unos «recursos representacionales que, en sí mismos, no conllevan una naturaleza unívoca: teatral-religiosa o religiosa-teatral, pero que favorecieron la aparición del teatro evangelizador, resultado de la ‹unión e interacción de dos culturas» y, por ello, «primer fruto estético de la interpenetración cultural, independientemente del contenido religioso e ideológico que ambas culturas portaban». (30)
Resulta interesante conocer la opinión de un estudioso sobre las culturas mexicanas. Se trata del Dr. Miguel León-Portilla (31), quien señala que «la diversidad de géneros» fue el resultado de una evolución social y cultural del mundo náhuatl. Para él, se pueden observar cuatro tipos de manifestaciones escénicas, correspondientes a diferentes etapas de esta evolución, que, si bien coexistieron hasta los tiempos de la Conquista, parecen haber hecho su aparición de manera sucesiva:
1) Las más antiguas formas de danzas, cantos y representaciones que vinieron a fijarse de manera definitiva en las acciones dramáticas de las fiestas en honor de los dioses.
2) Las varias clases de actuación cómica y de diversión ejecutadas por quienes hoy llamaríamos titiriteros, juglares y aún prestidigitadores.
3) La escenificación de los grandes mitos y leyendas nahuas.
4) Los indicios conservados acerca de lo que llamaríamos análogamente comedias o dramas con un argumento relacionado con problemas de la vida social y familiar».
Aracil Varón comenta:
…el referente cultural prehispánico tuvo siempre como función primordial servir a los objetivos de la evangelización y que, por ello, comprendió sólo aquellos aspectos que los misioneros consideraron válidos para este fin, lo cual, por otro lado, no implicaba necesariamente una recepción unívoca por parte del público indígena, que pudo interpretarlos en algunos casos de acuerdo a anteriores creencias» (32)
En cuanto al espacio teatral, las primeras noticias sobre Tlaxcala en concreto, corren a cargo de un personaje polémico: Hernán Cortés, quien escribió al entonces rey de España cinco cartas, en las que relata los acontecimientos de la conquista del nuevo mundo. A estas misivas se les ha llamado Cartas de relación. La primera la escribió en 1519 y la última en 1526. En su segunda Carta de relación, fechada el 30 de octubre de 1520, Cortés da noticia sobre la existencia de lo que él considera un recinto teatral en Tlaxcala:
… Créese que deben de tener alguna manera de justicia para castigar los malos, porque uno de los naturales de esta provincia hurtó cierto oro a un español, y yo lo dije a aquel Magiscasin, [Maxixcatzin] que es el mayor señor de todos, e hicieron su pesquisa, y siguiéronlo hasta una ciudad que está cerca de allí, que se dice Churultecal, [Cholula] y de allí lo trajeron preso, y me lo entregaron con el oro, y me dijeron que yo lo hiciese castigar; yo les agradecí la diligencia que en ello pusieron, y les dije que, pues estaba en su tierra, que ellos le castigasen como lo acostumbraban, y que yo no me quería entremeter en castigar a los suyos estando en su tierra, de lo cual me dieron gracias, y lo tomaron, y con pregón público que manifestaba su delito, le hicieron llevar por aquel grande mercado y allí le pusieron al pie de uno como teatro que está en medio del dicho mercado, y encima del teatro subió el pregonero, y en altas voces tornó a decir el delito de aquel; y viéndolo todos, le dieron con unas porras en la cabeza hasta que lo mataron. (33)
Por su parte, María Sten señala:
… Curiosamente, es Cortés mismo quien en su tercera Carta de Relación hace la primera descripción del teatro en la plaza de Tlatelolco. Y contra lo que afirmaba el mismo padre Cuevas, que “Cortés hablaba de teatro sólo por falta de vocablos equivalentes castellanos, no de otra suerte que a las iglesias llamaba mezquitas y a Moctezuma, emperador”, hay bastantes razones para suponer que Cortés había visto numerosos carros, tablados y carrillos en las representaciones de los festejos de Corpus Christi en España, para usar la palabra correctamente en todo su sentido. (34)
El cronista mestizo tlaxcalteca del siglo XVI, Diego Muñoz Camargo, proporciona información de las festividades prehispánicas en Tlaxcala que engrandecieron al Teatro de Evangelización:
… tenían instrumentos de música que los cuadraban según su modo. Tenían atambores hechos de mucho primor, altos, de más de medio estado; con otro instrumento que llamaban teponaxtle, que es de un trozo de madera concavado y de una pieza, rollizo y como decimos, hueco por dentro […] con estos atambores acompañados de unas trompas de palo y otros instrumentos a manera de flautas y fabebas, [flauta morisca] acompañados con estas cosas hacen un extraño y admirable ruido, y tan a compás sus cantares y danzas y bailes, que es cosa muy de ver. En estos bailes y cantares sacan las divisas, insignias y libreas que quieren, con mucha plumería, y ropa muy rica de muy extraños atavíos y composturas, joyas de oro y piedras preciosas puestas en los cuellos y muñecas de los brazos, y brazaletes, de oro fino en los brazos, los cuales vi y conocí a muchos caciques que los usaron: con ellos se ataviaban y componían, ansí en los brazos como en las pantorrillas, y cascabeles de oro en la gargantilla de las piernas. Ansimismo, salían las mujeres en estas danzas maravillosamente ataviadas […] y tenían] truanes, decidores y chocarreros, enanos y corcovados hombres defectuosos naturaleza de los cuales se pagaban los grandes Señores.(35)
Destacó la participación del pueblo tlaxcalteca en los preparativos de las obras que se representaron en los años 1538-1539. Hago notar que fueron tan espectaculares las puestas en escena que movilizaban y conmovían a los habitantes de Tlaxcala. Los tlaxcaltecas hicieron suyas estas manifestaciones. Con los conocimientos de la escena medieval que aportaron los religiosos franciscanos y la imaginación desbordada de los indígenas tlaxcaltecas conocemos la crónica de estos grandiosos espectáculos escénicos que formaron parte del teatro de evangelización en Tlaxcala.
Descripción de Motolinia:
Había cuatro ríos o fuentes que salían del paraíso, con sus rótulos que decían Fisón, Geón, Tigris, Eufrates; y el árbol de la vida en medio del paraíso, y cerca de él, el árbol de la ciencia del bien y del mal, con muchas y muy hermosa fruta contrahechas de oro y pluma. Estaban a la redonda del paraíso tres peñoles grandes y una sierra grande, todo esto lleno de cuanto se puede hallar en una sierra muy fuertil [fértil] y fresca montaña; y todas las particularidades que en abril y en mayo se pueden hallar, porque en contrahacer una cosa al natural estos indios tienen gracia singular, pues aves no faltaban ni chicas ni grandes, en especial de los papagayos grandes, que son tan grandes como gallos de España; de éstos había muchos, y dos gallos y una gallina de las monteses, que cierto son las más hermosas aves que yo he visto en parte ninguna; tendría un gallo de aquellos tanta carne como dos pavos de Castilla. A estos gallos les sale del papo una guedeja de cerdas más ásperas que cerdas de caballo, y de algunos gallos viejos son más largas que un palmo; de estas hacen hisotopos y duran mucho. (36)
La Dra. Beatriz Aracil Varón, señala las analogías entre la teatralidad española y la de los indígenas de la Nueva España:
…ese mismo gusto es el que lleva a los indígenas a presentar sus grandes escenarios bellamente decorados con toda clase de flores y plumería y unos actores ataviados con ricos y variados disfraces; c) por último, precisamente la puesta en escena acerca también, en cierta medida, la teatralidad náhuatl a la española: el decorado natural, con bosques artificiales de abundante vegetación, animales y” salvajes”, característico del teatro prehispánico, se encontraba asimismo en las fiestas cortesanas de la península desde el siglo XIV, como muestra la siguiente descripción del entremés representado en Zaragoza en 1399 con motivo de la coronación de Martín I:
…salieron muchas trompetas y atabales con juegos de menestriles; y detrás dellos una muy grande roca, o peña hecha al natural; y en lo alto della había una figura de una leona parda muy grande, que tenía una grande abertura, como herida en la espalda izquierda. Desta roca salida al patio saltaron muchos conejos y liebres, perdices, tórtolas, y otras aves de diversas maneras, que comenzaron a volar por el patio; y también salieron algunos jabalíes, que regocijaron mucho la fiesta. A esto los hombres de armas (…) acudieron a la roca, y rodeándola por todas partes mostraban querer subir por ella a matar la leona. Pero de la misma roca salieron luego muchos vestidos como salvajes, que impidiendo la subida, se combatieron con ellos; dicho decorado fue desarrollándose, además, con posterioridad tanto en el ámbito cortesano como en el popular, haciéndose común sobre todo en las procesiones del Corpus. En segundo lugar, es evidente que los misioneros tomaron como modelo básico para sus representaciones el teatro religioso medieval que se estaba desarrollando por aquel tiempo en la península.(37)

