TEATRO EVANGELIZADOR PARTE 4

LA EVANGELIZACIÓN EN TLAXCALA
No fue sino hasta 1524, cuando en Tlaxcala se dio formalmente el proyecto de evangelización, con la llegada en junio de los 12 frailes franciscanos a la Nueva España: Martín de Valencia, Francisco de Soto, Martín de Jesús (o de la Coruña), Juan Suárez, Antonio de Ciudad Rodrigo, Toribio de Benavente Motolinía, García de Cisneros, Luis de Fuensalida, Juan de Ribas, Francisco Jiménez, Andrés de Córdoba y Juan de Palos.
Los primeros frailes que iniciaron la instrucción religiosa a mediados de 1524, en Tlaxcala, fueron Fray García de Cisneros, designado como guardián, acompañado de Martín de Jesús (o de la Coruña) y Andrés de Córdoba, los recién llegados frailes, emprendieron de inmediato el trabajo de transformación y enseñanza religiosa. En esta labor, introdujeron innumerables métodos para facilitar la enseñanza de la nueva religión, elaboraron cartillas en las que dibujaban temas bíblicos. Este sistema de ilustrar contenidos, ya era usado anteriormente por los indígenas, quienes pintaban en códices, los hechos más importantes de su vida cotidiana, para transmitirlo a las nuevas generaciones.
Los antiguos tlaxcaltecas, tenían una percepción en la que establecían el origen del mundo, del ser humano y del universo, de igual manera los españoles traían su concepción, basada en el libro del Génesis, de la biblia (antiguo testamento). Es un relato cosmogónico que describe como fue creado el universo bajo el poder y la palabra de Dios. Por tal motivo, los religiosos debían encontrar un procedimiento para eliminar las antiguas creencias de los indígenas, y que la evangelización se diera de forma rápida y eficaz. Los conquistadores aprenden las lenguas de los territorios descubiertos, en los que prevalecía el náhuatl, facilitando el camino para imponer su cultura y religión.
Diego Muñoz Camargo, relata las dificultades en las primeras predicaciones de los franciscanos al no hablar la lengua náhuatl:
…Como no sabían la lengua, no decían sino que en el infierno, señalando la parte baja de la tierra con la mano, había fuego, sapos y culebras; y acabando de decir esto, elevaban los ojos al cielo, diciendo que un sólo Dios estaba arriba, ansimismo, apuntando con la mano, lo cual decían siempre en los mercados y donde había junta y congregación de gentes, y no sabía decir otras palabras que los naturales les entendiesen sino era por señas; cuando estas cosas decían y predicaban, el uno de ellos, que era un venerable viejo calvo, estaba en la fuerza del sol de mediodía con espíritu de Dios enseñando, y con celo de caridad diciendo estas cosas, y a media noche en muy altas voces que se convirtiesen a Dios y dejasen las idolatrías. Cuando predicaban estas cosas decían los Señores Caciques ¿qué han estos pobres miserables? mirad si tienen hambre, y si han menester algo, dadles de comer, otros decían… Estos pobres deben de ser enfermos o estar locos, dejadlos vocear a los miserables, tomándoles a su mal de locura (18).
Los relatos de Motolinía, sobre algunas celebraciones, comentan la ceremonia de semana santa en Tlaxcala en el año de 1536:
…En esta casa de Tlaxcala en el año de 1536 vi un ofrecimiento que en ninguna otra parte de la Nueva España he visto ni creo que le hay; […] desde el jueves santo comienzan los indios a ofrecer en la iglesia […] es tanta la gente que viene que parece que en toda la provincia no queda nadie. […] ofrecen paños son todos tejidos de labores […] las más tienen una cruz en el medio, otros de aquellos paños traen enmedio un escudo con las cinco [llagas] … otros ofrecen de aquel copalli o incienso y muchas candelas; […] también ofrecían gallinas y palomas y todo en grandísima cantidad; tanto que los frailes y los españoles estaban espantados, y yo mismo fui muchas veces a mirar, y me espantaba de ver cosa tan nueva en tan viejo mundo (19).
Esto nos da una idea de los años de adoctrinamiento en la religión cristiana que la orden franciscana llevó a cabo en Tlaxcala, combinado con el muy reciente pasado prehispánico de sus fastuosas fiestas ceremoniales, los tlaxcaltecas habían adquirido nuevas habilidades y revivido el gusto por las manifestaciones escénicas.
Y en 1538, siendo guardián Motolinía del convento franciscano de Tlaxcala, los monjes se apoyan en el gusto de los indígenas por las representaciones y mitotes que practicaban con motivo de su culto religioso. Improvisan tablados al aire libre y utilizan las capillas abiertas —en Tlaxcala la de San José—. Habilitan a la gente del pueblo como actores —encargándose de los papeles femeninos los muchachos jóvenes—. De esta manera da comienzo la acción evangelizadora a través de un teatro didáctico y en algunas de las obras, teatro de masas. La experiencia del teatro de evangelización en Tlaxcala en el siglo XVI (en el cual se entremezclaba la palabra y la imagen, la música y el decorado, el disfraz y el potencial histriónico de los actores) resultó un excelente método de instrucción religiosa para los indígenas recién convertidos al catolicismo.
Varios autores (Fernando Horcasitas, Othón Arróniz y Beatriz Aracil Varón) han señalado que las raíces del teatro franciscano en México deben buscarse en la tradición medieval europea, en la cual se insertaba un tipo de teatro religioso de carácter popular y didáctico que se vinculaba a las festividades más destacadas del calendario litúrgico. Menciona Aracil Varón:
…el teatro misionero sólo puede comprenderse como resultado del particular proceso de fusión cultural que supuso la evangelización novohispana; de ahí que su origen deba situarse en el punto de confluencia entre dos tradiciones: por un lado, la del teatro religioso de raíz medieval, que todavía se representaba en la península a comienzos del XVI con fines didácticos, y, por otro, la que había dado lugar a las diferentes formas de teatralidad prehispánica. Los misioneros tomaron como modelo básico para las representaciones novohispanas el teatro ‹edificante› de carácter popular que fue surgiendo en toda Europa durante la Edad Media con el fin de dar a conocer al pueblo el mensaje cristiano, pero, además, la recuperación de diversos elementos de la tradición espectacular prehispánica les ayudó a insertar este tipo de actividad dramática en el territorio americano y, sobre todo, a adaptarla al nuevo contexto para que sirviera de forma efectiva al proyecto de conversión y adoctrinamiento de la población indígena(20) . (CONTINUARÁ)

