Raíces de la Cultura Popular

TEATRO DE EVANGELIZACION PARTE 3

Revisando la bibliografía para elaborar el presente estudio, encuentro que existen varios autores que han incursionado en el tema. Sus trabajos resultan imprescindibles para cualquier persona que se interese en estos asuntos. Dichos estudios nos aportan tanto datos e informaciones concretas, sobre todo, visiones generales que nos permiten un mejor análisis de los fenómenos. A continuación, comento brevemente las dos obras claves para el estudio de mi tema de investigación.

Una obra de consulta obligada es la del investigador mexicano Fernando Horcasitas titulada Teatro Náhuatl. Épocas novohispana y moderna, publicada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM en el año 1974.

Fernando Horcasitas reunió en esta obra (que corresponde al volumen I de una colección) una parte poco conocida de la literatura náhuatl: el teatro. Este tomo se divide en dos partes. En la primera, el autor hace un estudio preliminar sobre el teatro indígena. Para ello, divide el tema en 12 capítulos donde examina con detenimiento aspectos claves sobre el tema (la geografía del teatro náhuatl, los escenarios y el vestuario, la música y los actores, la participación del público, entre otros temas de interés). Mención especial para el último capítulo (el XII) que Horcasitas titula “Consideraciones generales” donde valora la importancia literaria de estas obras, el sincretismo religioso, los fines que perseguían los frailes, la reacción de los indígenas y los resultados del teatro misionero.

En la segunda parte, –una verdadera joya bibliográfica–, el autor incluye 35 piezas teatrales de la época novohispana, circunscritas al ámbito religioso. Si bien los temas bíblicos sugieren el predominio de los frailes españoles en el teatro dirigido a los indígenas, Horcasitas enfatiza la participación activa de estos últimos en los cantos, rituales, escenarios y vestuarios utilizados en las representaciones. Sin duda, esta obra sintetiza y evalúa la información conocida hasta entonces (mediados de los años setenta) sobre el tema y es punto de partida para cualquier indagación posterior.

Otra obra relevante sobre el tema se debe a la doctora e investigadora española María Beatriz Aracil Varón (de la Universidad de Alicante, España) y lleva por título El teatro evangelizador. Sociedad, cultura e ideología en la Nueva España del siglo XVI y está publicada en Italia por Bulzoni Editore en el año 1999.  A mi modo de ver, esta obra se apoya en gran parte en el libro anterior de Horcasitas, pero tiene la ventaja de que lo actualiza en muchas partes. Aracil Varón consultó una vasta bibliografía (tanto de fuentes primarias como secundarias), la cual le posibilitó hallar nuevos datos y, por tanto, elaborar nuevos juicios o comentarios.

De alguna forma, puede decirse que Aracil Varón estudia los antecedentes, génesis, evolución y decadencia del teatro evangelizador en la Nueva España del siglo XVI. Para ello, divide su libro –de más de 600 páginas– en tres partes.

El nombre de los bloques y sus capítulos permiten hacernos una idea de la importancia de su contenido. A la primera parte, lo titula Contexto socio-cultural y está integrada por dos capítulos, I. La evangelización en Nueva España durante el siglo XVI y II. Antecedentes del teatro evangelizador novohispano.

La segunda parte la denomina: Aproximación al teatro evangelizador y está compuesta por tres capítulos.

III. Delimitación de las fuentes bibliográficas. IV Los temas y su inserción en la tradición europea y V. La puesta en escena.

La última parte: El teatro evangelizador como reflejo del marco social, político y religioso está integrada por cuatro capítulos.

VI. El mensaje religioso y su adaptación al contexto americano. VII- Influencias milenaristas en el teatro evangelizador novohispano. VIII-Conquista espiritual y conquista política. Y IX. Decadencia y sustitución del teatro evangelizador en Nueva España.

Debo resaltar algunas de los juicios más importantes de esta obra.

  1. El apogeo del teatro franciscano en náhuatl tiene lugar entre 1531 y 1600, con representaciones principalmente en la ciudad de México y en Tlaxcala en los años 1538 y 1539. La descripción se encuentra en las crónicas de Fray Toribio de Benavente Motolinía, fray Gerónimo de Mendieta, Fray Andrés de Olmos, Fray Bartolomé de las Casas, entre otros, la reseña de las obras da cuenta de la espectacularidad de las escenificaciones.
  2. A las representaciones teatrales concurrían miles de indígenas que las observaban desde el atrio de una iglesia o convento. Los actores eran indígenas hablando en su propia lengua. Ellos elaboraban su vestuario y decoraban el escenario, ya que poseían gran experiencia al respecto.

En sus magnas festividades prehispánicas, los indígenas asistían con gusto y con fervor religioso. Podían solo observar o participar activamente. Se trataba de un ritual en el que había que colaborar para su buen fin. Antes de la llegada de los españoles había escuelas donde los indios eran adiestrados en el arte de la oratoria, el canto, el baile y la gestualidad. Así como en la confección de atuendos y adornos.

  1. Múltiples sustituciones se realizaban y a menudo sincretismos. Una de las sustituciones importantes fue la de los dioses prehispánicos por santos católicos. Los franciscanos pedían a las autoridades indígenas ayuda para la ubicación y edificación de iglesias y conventos. Los lugares elegidos para tal fin eran sus propios sitios sagrados, por lo que en ese renglón también se efectuó una sustitución.
  2. La supuesta evangelización promovida por los franciscanos resultaba incompleta, lo cual condujo a los sincretismos o a la supervivencia de aspectos idolátricos.
  3. Se propiciaban y auspiciaban mescolanzas entre las liturgias prehispánica y católica, así como en otros órdenes de las manifestaciones culturales. Ello aún se refleja en el México actual, en donde es prácticamente imposible distinguir, en muchas de nuestras expresiones de raigambre tradicional, entre una herencia europea y una indígena.

La autora señala que la decadencia del teatro evangelizador se da a fines del siglo XVI, por varias razones: la pérdida del poder de las llamadas órdenes mendicantes (como franciscanos, jesuitas, dominicos y agustinos),los cambios en la situación del indígena (que ya no tenían las consideraciones que gozaron en la primera mitad del siglo XVI) y por la conformación de la nueva sociedad criolla que impuso otras formas de socialización como fueron principalmente el teatro profano, las fiestas cortesanas y las corridas de toros.

Por lo que se ve, este libro no solo nos permite conocer más del teatro evangelizador del siglo XVI, sino sobre el contexto histórico y social de aquellos tiempos fundadores.

REFLEXIONES

Los fines que perseguían los frailes era la conversión de los indígenas a la religión católica y la eliminación de sus antiguas creencias, para hacer de ellos leales súbditos de la corona española y prestar servicio a la iglesia y a sus órdenes religiosas y también que ayudaran para celebrar los días más solemnes del calendario eclesiástico.

Sin embargo, en la obra La pasión de Tlatlahuquitepec, que se describe en la página 19, descubierta y fechada por el maestro Luis Reyes García (+), a finales del siglo XVI, el concepto arriba mencionado que corresponde a los años 1538 y 1539, cuando se representaron las obras de evangelización en Tlaxcala, es modificado y el teatro en este periodo sirve como un medio de denuncia de las condiciones de vida que imperaban en la Tlaxcala de fines del siglo XVI.

En el Monólogo de judas, de la mencionada obra. “Los diálogos de los actores nahuas transforman una escena tradicional de la narrativa de la Pasión de Cristo en una forma de resistencia y denuncia ante las autoridades españolas, por las condiciones de vida de la población india en Tlaxcala. Tal es, el ejemplo de la escena del arrepentimiento de Judas, en donde la tradicional narrativa cristiana es transformada en una escena de denuncia social, que retrata de manera contundente las condiciones de vida de la población tlaxcalteca. El monólogo del arrepentimiento de Judas en las obras tradicionales, que es una justificación por la venta de su maestro. En la Pasión de Tlatlauhquitepec el personaje describe las carencias de que es objeto él y su familia: “solo ando desnudo, ando en andrajos, estoy desamparado, lo siente mi cuerpo y mi mujer, mis hijos. Ellos pasan gran pobreza, no hay alimento… no tengo casa, ni milpa ni propiedad”.

En este sentido la interpretación de la escena en esa temporalidad se convierte no solo en una denuncia sino en una actitud vindicativa y de resistencia, es decir en un acto político. En consecuencia, este dato nos permite estudiar, a través de las fuentes escritas en náhuatl, el diálogo entre el ideal evangelizador español y el proyecto de resistencia y negociación nahua a finales del siglo XVI.

Las mujeres quedaban excluidas de la representación, actores, cantores y danzantes eran hombres indígenas del pueblo.

Los españoles no participaban en las representaciones.

Los personajes que aparecían en las obras de teatro de evangelización, no tenían una estructura dramática compleja.

Los argumentos no eran complicados y su desenlace era previsible.

El valor literario se dibuja apenas en los textos, que son de una belleza notable y que se enriquecen al conocerlos en la lengua náhuatl, ya que esta cuenta con innumerables metáforas.

Ejemplo:

Canto de Xicohténcatl (el viejo)

Yo lo digo, yo el señor Xicohténcatl

¡que no vayan en vano!

Ya está en pie el precioso cántaro

color de obsidiana.

Con el hay que llevar a cuesta el agua

vamos a acarrearla allá a México

desde Chapolco, [Chapultepec]

en la orilla del lago.

Neh niquittoa, ni Xicohtencatl Teuctli:

¡aneyatlaxiauh!

¡xicana in mochimal: xochiacontzin!

Mohuicoltzin,

anozo ihcac motolteca itzontzotzocoltzin,

ica tamemezque,

tazacatihui yc oncan ye Mexico,

in Chapolcopa atitlan.

Esta parte del texto probablemente proviene de los años en que el señor de Tlaxcala aún se ufanaba de esas luchas en cuya organización él mismo había participado. Con un lenguaje en el que abundan los símbolos, evoca las guerras con la gente de México. Los capitanes tlaxcaltecas marchan a la región de los lagos. Van en busca del agua preciosa: sus escudos son como cántaros que hacen posible acarrear el agua florida.

Con antigua manera de barroquismo indígena Xicohténcatl se recrea acuñando metáforas, apuntamientos distintos al simbolismo de la guerra sagrada:

A propósito del náhuatl Diego Muñoz Camargo en su Historia de Tlaxcala relata:

… la lengua mexicana, es la más amplia que se halla en estas partes, y la más casta y pura, porque no se asemeja a ninguna extraña, y como las otras extrañas se aprovechan de ella y muchos vocablos. Tenían los naturales en su antigüedad adagios, proverbios y preguntas a manera de enigmas y adivinanzas muy compuestas en su lengua; hablaban en jerigonza: usan de cuentos risueños, son muy grandes fabuladores, y tienen sus fines y sentidos para doctrinarse y otros muchos entretenimientos (17).

Los principales espacios de representación fueron los patios del convento de San Francisco, la capilla abierta de San José (ya no existe) ubicada dentro del convento, las calles aledañas y la plaza de Tlaxcala.

El valor teatral lo encontramos en algunas de las obras que tienen un gran dramatismo, ya que cuentan con acompañamiento musical y con grandes escenarios naturales. Todo en algunas producciones conforma un espectáculo impactante, ejemplo la obra La conquista de Jerusalén, en la que participaron 1500 actores.

Para que cautivará y mantuviera la atención del público, las obras estaban hechas, para que todo se comprendiera sin esfuerzo, que fuera claro y edificante con solo verlo. Construían también los impactantes escenarios y las procesiones para que el público quedara cautivado con el acontecimiento y se cumpliera el objetivo de la evangelización.

Los elementos prehispánicos más significativos que se integraron al teatro de evangelización fueron: La solemnidad por las fiestas, el zoomorfismo, la afición del indígena por elementos tomados de la  naturaleza para sus ritos y espectáculos, ramas, árboles, musgo, hojas, semillas, frutos, pastos, la inclusión de animales muertos y vivos los abundantes arreglos con flores y todo lo que hay en un campo fresco, el maquillaje, el vestuario ricamente bordado, la facilidad para memorizar, los escenarios al aire libre, el arte plumario, la danza, el canto, la música, siendo buenos maestros para tocar los atabales.

Los espectadores se contaban por miles.

Cuando termina la primera fase de la conquista espiritual que fue la evangelización y adoctrinamiento, inicia un intervalo en el teatro edificante, y surgen las prohibiciones de la iglesia. La expansión del cristianismo, la penetración de la lengua española y con el arribo de los dramaturgos españoles, inicia el incipiente teatro profano, destacando como figura principal Fernán González de Eslava, quien llega a México en 1558. En 1574, la inquisición empieza a censurar las obras dramáticas. El vínculo entre los siglos XVI y XVII, de las artes escénicas lo establece el coloquio La nueva conversión y bautismo de los cuatro últimos reyes de Tlaxcala en la Nueva España.

Cuando se dieron las más importantes representaciones teatrales en Tlaxcala (1538-1539), era rey de España Carlos I de España y V de Alemania y como primer virrey de la Nueva España desempeñó el cargo Antonio de Mendoza, quien cumplió un período de 1535 a 1550.

Pasado el intenso fervor y la euforia inicial y habiendo cumplido su misión educativa, el teatro de evangelización empieza a declinar, perdiendo vitalidad y llegando naturalmente a su ocaso. También se evidencia como, en este siglo de la Conquista es el momento clave en que se rediseñan las relaciones sociales de los pueblos que conforman nuestra nacionalidad (indígena y española). La conquista militar y la conquista espiritual (de la cual, el teatro de evangelización fue un excelente medio) son partes integrantes de un mismo proceso y sientan las bases para la posterior política española en la Nueva España.

La religión católica en España en el siglo XVI, estaba diseminada en todo su territorio. El gobierno de manera conjunta con la iglesia imponía leyes y en ocasiones hasta recababa impuestos obligatorios a los ciudadanos.  Más adelante en esta reseña, constataremos el papel tan importante que tuvo la iglesia para llevar a cabo la conquista espiritual en la Nueva España. El clero era partícipe de los acontecimientos más relevantes de la época, uno de ellos el descubrimiento de América.

Al igual que en las grandes culturas clásicas, también en el mundo prehispánico, los orígenes del teatro están ligados a sus fiestas y conmemoraciones religiosas. Algunos hallazgos arqueológicos y la pintura mural, dan testimonio de procesiones religiosas en las que los sacerdotes marchan con atavíos representativos de los diversos dioses y entonando himnos sagrados, como lo indican las volutas floridas que salen de sus bocas. Estas procesiones y ritos antiguos en las que los sacerdotes e iniciados representaban el papel de los dioses y hacían llegar al pueblo los poemas divinos, constituyen tal vez, los más antiguos orígenes de lo que andando el tiempo se convirtió en una acción dramática.

Antes de la llegada de los españoles a lo que se llamó el nuevo mundo; en la época prehispánica, para las grandes civilizaciones mesoamericanas, la música, el canto y la danza formaron parte primordial de todas sus festividades religiosas, cuya finalidad principal era rendir culto a sus dioses. En Tlaxcala, al igual que en todos los pueblos mesoamericanos, la religión fue trascendental: adoraban a varios dioses y los sustentaban en sus creencias. Cuando llegaron los españoles a territorio tlaxcalteca encontraron un pueblo que, para sobrevivir durante una serie de periodos, trabajó de manera organizada para enfrentar las constantes luchas con el imperio mexica.

Fue el 13 de agosto de 1521, cuando Hernán Cortés y sus aliados logran tomar la gran Tenochtitlan; de esta manera queda consumada la conquista militar y se inicia la conquista espiritual. Los misioneros de la orden franciscana descubren un universo alucinante, en el que prevalece el rito. Aprenden las lenguas de los indígenas de los territorios que les toca evangelizar. Algunos religiosos profundizan sus investigaciones y se encuentran con el talento de los habitantes de estos pueblos; se asombran de la habilidad que tienen para pintar códices. Aprecian un sistema educativo con escuelas establecidas, como el Calmécac y el Telpochcalli; y, que poseen, los naturales, un profundo conocimiento de las plantas con fines curativos. (CONTINUARÁ)

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