Raíces de la Cultura Popular

TEATRO DE EVANGELIZACION PARTE 2

INTRODUCCIÓN

Efectivamente la lámina 14 del Lienzo de Tlaxcala refiere uno de los capítulos más dramáticos y sangrientos, narrado por los informantes indígenas de Sahagún, quienes fueron testigos de la terrible matanza ejecutada por Pedro de Alvarado durante la celebración de la fiesta de Tóxcatl, en el Templo Mayor, en la que sacerdotes, capitanes y jóvenes guerreros bailaban y cantaban desarmados:

… Inmediatamente cercan a los que bailan, se lanzan al lugar de los atabales: dieron un tajo al que estaba tañando: …le cortaron ambos brazos. Luego lo decapitaron: lejos fue a caer su cabeza cercenada. Al momento todos acuchillan, alancean a la gente y le dan tajos, con las espadas los hieren. A algunos les acometieron por detrás; inmediatamente cayeron por tierra dispersadas sus entrañas. A otros les desgarraron la cabeza: les rebanaron la cabeza, enteramente hecha trizas quedó su cabeza. Pero a otros les dieron tajos en los hombros: hecho grietas, desgarrados quedaron sus cuerpos. A aquellos hieren en los muslos, a éstos en las pantorrillas, a los de más allá en pleno abdomen. Todas las entrañas cayeron por tierra. Y había algunos que aún en vano corrían: iban arrastrando los intestinos y parecían enredarse los pies en ellos. Anhelosos de ponerse en salvo, no hallaban a dónde dirigirse (13) …

Lámina 14 Lienzo de Tlaxcala – celebración de la fiesta de Tóxcatl en el Templo Mayor (copia de 1773 de Juan Manuel   Yllanes del Huerto)

“El deseo brutal por la riqueza fue el motor de la conquista de América” El historiador Antonio Espino López, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona; comentó que los españoles usaron el terror para someter a las civilizaciones americanas.

Ejecuciones, mutilaciones, violaciones», así fue la Conquista de América (Antonio Espino López)

“La conquista de América fue un proceso terrible, muy alejado de la imagen idílica que habitualmente se tiene. No fue en absoluto un conflicto de baja intensidad. Fue una guerra muy dura bajo el paraguas jurídico-religioso del derecho hispano a su presencia en aquellas tierras con el único interés por la civilización y la evangelización de sus habitantes, cuando más bien lo que se escondía era un deseo brutal por obtener riquezas. Como se ha afirmado, la codicia fue el verdadero motor de la conquista. Leyendo numerosos testimonios de la época es evidente que fue así”.

Por otro lado, si bien la Monarquía procuró evitar en la medida de sus posibilidades la esclavitud del indio, lo cierto es que casi todas las poblaciones aborígenes sufrieron un trato equivalente al de la esclavitud.

En las Crónicas de Indias, descubrí numerosos testimonios de las técnicas utilizadas para someter a las poblaciones aborígenes, todas ellas basadas en el terror, la crueldad y la violencia extrema. Una realidad muchas veces obviada por los historiadores”.(14)

El maestro Luis Reyes García (+) en su exégesis de documentos coloniales “La represión en el siglo XVI” afirma que:

“Lo que llaman evangelización no fue de ningún modo la prédica pacífica llevada a cabo por apóstoles, y no es tampoco un hecho diferente a la invasión militar, sino parte de un mismo proceso que es la colonización, con su violencia característica. Lo que se llama evangelización, más bien debe llamarse persecución religiosa indígena.

Ante la violencia religiosa encabezada por los frailes, los indígenas recurrieron a la lucha armada, la legal y a la resistencia pasiva. El bautismo cristiano masivo indígena, que registran los religiosos, no fue más que un recurso de la fortaleza que usaron los indígenas para tratar de salvar la vida. Hace falta un análisis deconstructivo para mostrar que esta represión de la religión no es cosa tan solo del siglo XVI, sino que es un proceso continuo hasta nuestros días”(15)

[n] nican quinpilloque tlahtoque [aquí colgaron a los señores] Quintlatique [los quemaron]

Cuadro 14 – Justicia grande que se hizo de cinco caciques muy prin[cipales de Taxcala, y una mujer señora de aquella tierra, porque de c[rist]ianos tornaron a idolatar; y dos, demás destos, fueron quemados por pertinaces, por man[da]do de CORTÉS [y] por consentim[ient]o y beneplácito de los cluatr]o s[eñor]es, y, con esto, se arraigó la doctrina cr[ist]iana. (16)

Aun cuando los tlaxcaltecas habían visto y recibido las primeras impresiones de la religión católica durante su contacto con la expedición de Hernán Cortés, fue hasta junio de 1524 cuando en Tlaxcala se dio formalmente el proyecto de evangelización, con la llegada de los doce frailes franciscanos a la Nueva España. Los primeros que iniciaron la instrucción religiosa en Tlaxcala fueron fray García de Cisneros, designado como guardián, acompañado de Martín de Jesús (o de la Coruña) y Andrés de Córdoba. Los antiguos tlaxcaltecas tenían una visión muy particular del universo, al igual que los españoles tenían la propia, por ello, los frailes debían encontrar un método para que la evangelización se diera de una forma más rápida y efectiva. En los territorios conquistados, el náhuatl era la lengua que prevalecía y se imponía dominarla para que sirviera como un elemento más de penetración ideológica, por tal motivo, los religiosos, aprenden las lenguas indígenas, que abrieron a los conquistadores la entrada a las regiones recién descubiertas y allanaron el camino para imponer su cultura.

La presencia de los franciscanos fue un motor polémico que impulsó la cultura e historia de Tlaxcala. Sobresale el trabajo e investigaciones de cuatro religiosos: fray Martín de Valencia, fray Gerónimo de Mendieta, fray Diego Valadés y el controvertido Fray Toribio de Benavente, mejor conocido como Motolinía. Sobre este último sabemos que realizó una inmensa labor evangelizadora. Fundó varios conventos, de los que fue guardián. Su obra escrita es una de las fuentes más significativas para el conocimiento de la etnografía y de las civilizaciones de lo que hoy es México.

A 500 años del arribo de Hernán Cortés a tierras americanas, se conmemoró en Tlaxcala en el año 2019 el nacimiento de una Nueva Nación, formada por la unión de dos razas y dos culturas: La Nación Mexicana. A lo que yo repliqué:

“Actualmente es conveniente revisar nuestro pasado con objetividad y lucidez crítica. Es necesario entender nuestra identidad cultural con claridad, revisando nuestros orígenes fundacionales. Los pueblos suelen volver la mirada a los acontecimientos fundantes y significativos de su historia para comprender su identidad, asumir objetivamente su pasado y proyectar hacia nuevos rumbos su porvenir. El crecimiento de una nación es un proceso siempre prolongado y nunca totalmente acabado con luces y sombras”.

La historia no es solo la transformación de los sucesos, sino que es el tiempo de la asimilación, de la certeza y debe ser el panorama del futuro de un pueblo para trascender. Debemos tomar en cuenta los antecedentes del momento que vivieron los tlaxcaltecas al tener el primer contacto con los españoles. Y admitir, las circunstancias económicas, políticas y sociales de esa época, para comprendernos mejor y aceptar esa herencia honorable, de la que debemos sentirnos orgullosos.

La historia de Tlaxcala es tan sólida que lo fugaz de las críticas severas, las alabanzas desmedidas, los ornatos y entretelones, salen sobrando… Ante esto, el razonamiento equilibrado, será siempre lo deseable”. (CONTINUARÁ)

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