TEATRO DE EVANGELIZACIÓN EN TLAXCALA SIGLO XVI
SU HISTORIA Y SU CONTEXTO (PARTE 1)

Contexto histórico
“A finales del siglo XIX, quienes se dedicaron a la historia del siglo XVI novohispano, como Joaquín García Icazbalceta, hicieron una marcada diferencia entre la conquista armada y la llamada conquista espiritual. La primera fue condenada como sinónimo de esclavización y destrucción; la segunda fue exaltada como un proceso civilizatorio. Católicos fervientes, estos hombres ilustrados veían en los frailes, no solo a los defensores de los indios, sino también a quienes introdujeron el cristianismo y con él valores morales occidentales con los cuales ellos comulgaban. Sus construcciones historiográficas quedaron profundamente arraigadas en la memoria colectiva, pues fueron clave en la construcción del nacionalismo mexicano y se volvieron lugares comunes incuestionables repetidos hasta la saciedad en el siglo XX al ser difundidos por los libros de texto de primaria y secundaria. Hoy en día, se hace necesario cuestionar dichos lugares comunes del proceso evangelizador y comprenderlo dentro de una concepción más amplia de la denominada “Conquista”.
El siglo XVI, fue testigo de uno de los más grandes hechos que ha vivido la humanidad, el inicio de la expansión de Europa, sobre el continente americano. El calificativo conquista, incluye la violenta lucha armada que sometió a los pueblos indígenas y el proceso de conversión al cristianismo –la llamada conquista espiritual– que insertó a los naturales de América, en los patrones de la cultura occidental. Ambos procesos trajeron como consecuencia, la imposición de instituciones económicas y políticas, que transformaron la realidad de las comunidades indígenas.
El 13 de agosto de 1521, Cortés y sus aliados logran vencer y tomar la gran Tenochtitlan. Consumada la conquista militar en lo que hoy es el territorio mexicano, los españoles inician la predicación de la religión católica y con ello empieza la conquista espiritual y el proceso de conversión al cristianismo. También inicia una serie de acontecimientos brutales en contra de la población indígena. Los fines que perseguían los frailes era la conversión de los indígenas a la religión católica y la eliminación de sus antiguas creencias, para hacer de ellos leales súbditos de la corona española y prestar servicio a la iglesia y a sus órdenes religiosas y también que ayudaran para celebrar los días más solemnes del calendario eclesiástico.
Es contundente Alejandra Moreno Toscano al afirmar que:
…la conquista espiritual forma parte integrante del proceso de dominación colonial del siglo XVI. En varios sentidos fue mucho más radical y violenta ésta que la conquista militar. Los conquistadores militares mantuvieron, con algunas modificaciones, ciertas estructuras sociales y de poder autóctonas, como el calpulli, el tributo y ciertas formas colectivas de prestación de servicios personales. En cambio, para construir el cristianismo los conquistadores espirituales, los misioneros; se esforzaron en destruir cualquier pervivencia de la concepción del mundo prehispánico. Destruyeron las bases de todas las relaciones espirituales en un mundo que descansaba fundamentalmente sobre una concepción religiosa de la vida. Con ello se aseguraba su occidentalización; así se inicia el proceso de desaparición de las antiguas culturas.
A continuación, relato las manifestaciones escénicas del teatro de evangelización en Tlaxcala del siglo XVI. Con este trabajo destaco la participación del pueblo tlaxcalteca en los preparativos de las obras que se representaron en los años 1538-1539, hago notar que fueron tan espectaculares las puestas en escena que movilizaban y conmovían a los habitantes de Tlaxcala. Los tlaxcaltecas hicieron suyas estas manifestaciones. Con los conocimientos de la escena medieval que aportaron los religiosos franciscanos y la imaginación desbordada de los indígenas tlaxcaltecas conocemos la crónica de estos grandiosos espectáculos escénicos que formaron parte del teatro de evangelización en Tlaxcala. Remarco que los de Tlaxcala, para estas fechas, habían adquirido una mezcla cultural y que, al participar en las obras de teatro de la manera tan asombrosa, como lo relata Motolinía, complementaba el vacío dejado de su cultura antigua. Subrayo que no cabe duda que gran parte del arte popular que aún subsiste en Tlaxcala tiene su origen en las manifestaciones religiosas del siglo XVI —que se desarrollaron en el marco de una gran teatralidad— un ejemplo son las alfombras que actualmente se confeccionan en Huamantla.
En la actualidad, en el estado de Tlaxcala, en el calendario de fiestas y ferias populares, podemos encontrar cada domingo un acontecimiento —procesión— de índole religioso. Esto promueve que se tiendan lazos de unión entre las familias, ya que sus integrantes participan en la elaboración de la comida o en la confección de los adornos, ya en la compra de las ceras o en la organización, para que al final manifiesten de manera colectiva sus sentimientos religiosos más íntimos.
Asevera Othón Arróniz:
“Extraordinaria la proeza de los religiosos poniendo en prosa náhuatl el texto en verso, según concluimos por la palabra de Motolinía de cuatro autos medievales, en tan corto plazo, pero también inaudita la hazaña de aquellos muchachos indígenas, discípulos de los franciscanos, al aprender en dos días los parlamentos de memoria. […] ¡Qué extraordinarios actores para improvisar en unas horas una graciosa pantomima que tanto hizo reír a aquellos solemnes tlaxcaltecas!
Continúa Arróniz:
…Como vemos, para los indios, aún con la experiencia de sus propias modalidades escénicas, el teatro representaba una novedad inigualable, de la que no estaba exenta esa mezcla de piedad y terror que Aristóteles encuentra como base de la tragedia. En la representación del auto de Adán y Eva habíase producido, en el tiempo vertiginoso de un relámpago, una corriente de simpatía entre los propios dolores del pueblo escarnecido y las desdichas del actor, cuando era arrojado del paraíso por los ángeles. Los indios como Adán, también habían sido arrojados de su propio universo, a un mundo de esclavitud e ignominia. El teatro no era ficción; era su propia vida.
Los tlaxcaltecas incluyeron elementos que representaban su manera de ver e interpretar al mundo. Al consultar diferentes textos sobre las procesiones, sorprende la manera sobre como los antiguos mexicanos lograron asimilar las enseñanzas de las órdenes religiosas y en un admirable sincretismo, proyectaron su raíz más profunda en la fastuosa, creativa, alegórica y magnifica organización de las procesiones.
Tarea sobre la cual comenta Othón Arróníz:
…Se había permitido a los indígenas subir al escenario con la venia de los franciscanos, y desde entonces no se bajarían de él ni a garrotazos cuando menos hasta fines de siglo [XVI]. […] El proyecto de ciudad-teatro nace, con sobrada explicación en Tlaxcala, ese mismo año de 1539, los tlaxcaltecas habían sido soldados de Cristo y también, claro, soldados de Cortés. Carlos V, los había alentado por ese camino y en junio de ese año se desborda un festival de teatro misionero como nunca se había visto y como nunca se vería después.
También inicia una serie de acontecimientos brutales en contra de la población indígena. Un suceso fue la Matanza de Tóxcatl, también llamada la Matanza del Templo Mayor, fue un episodio de la Conquista de México en que los españoles dieron muerte a los mexicas en el momento en que estos se encontraban haciendo una ceremonia a sus dioses. El responsable de la masacre fue Pedro de Alvarado que estaba a cargo de las tropas españolas, ya que Hernán Cortés se encontraba en las costas del golfo de México combatiendo a Pánfilo Narváez que zarpó de Cuba con la misión de capturarlo. A Pedro de Alvarado le informaron que se trataba de una trampa de parte de los mexicas.
El contraataque mexica fue registrado en la lámina 14 del Lienzo de Tlaxcala, donde se aprecia un templo visto desde arriba en el que se distinguen cinco habitaciones en su contorno, cuyas entradas son flanqueadas por sutiles jambas y dinteles. En la esquina superior izquierda de la construcción está un rostro de perfil con restos de pintura facial este personaje ha sido identificado por Chavero como Tezcatlipoca. En el interior se distinguen al frente, dos guerreros identificados por Juan Manuel Yllanes como Calmecahua y Chichimecateutl, ataviados con ichcahuipilli, chimalli y macuahuitl; detrás de ellos un español a pie, con armadura, escudo y espada y dos más a caballo —igualmente aderezados— quienes empuñan sus lanzas; en la retaguardia se aprecia a Marina, ataviada con un huipil largo; a la entrada del palacio se plasmó un cañón que acaba de ser disparado. En el piso se encuentran cuerpos desmembrados, españoles o tlaxcaltecas muertos durante el ataque. Alrededor del palacio hay siete guerreros mexicas, la mayoría porta trajes completos, en una mano sostienen el escudo y con la otra empuñan una macana o una lanza.

