SUEÑOS
Por: Rosalía Nalleli Pérez Estrada*
Dicen que los sueños nos llevan muy lejos porque ellos nos hacen cumplir lo que añoramos. Hay gente que sueña con ser millonaria, con tener poder o estar con la gente que ama. Sin embargo, soñar con toda tu gente muerta, sentada a tu lado, es el sueño que no sé si todo mundo tiene, pero ha sido mi caso.
Si. La tristeza me ha inundado en estos últimos días recordando a mi papá que falleció hace casi un año.
También, y de pilón, recuerdo a mi madre y el momento en el que tuvo que partir, dejándome huérfana para siempre. Aún recuerdo el dolor de su partida y siento el hueco que dejan el amor ya no dado, los abrazos olvidados, el calor no sentido, las palabras ya no dichas, el silencio que embarga tu casa o las risas fingidas cuando sientes tan grande ausencia.
Pero soñar que te sientas con tu abuelo muerto hace casi 15 años, junto a él, tu madre y tu padre también trascendidos, riendo y festejando un cumpleaños, la abuela, ex esposa de tu abuelo paterno, ambos también muertos a tu lado, y a mucha gente más que ya no está aquí en la tierra caminando como si todos fueran vivos, quizás es el sueño que pocos han añorado, sobre todo cuando estás consciente de que tu vida es un jardín y tú eres el jardinero, como decía Herbert Harris.
Te despiertas a medianoche y tienes miedo de pensar por qué lo sueñas casi a diario.
¿Será que estás deprimida? Te preguntas.
¿Será que los has llamado con tus tristezas andadas?
O ¿Será que te están anunciando que pronto estarás con ellos para siempre, y que tu sexto sentido te está anunciando que te vayas preparando?
¿Preparándote para dar muchos abrazos a los que están vivos, hacer tu carta de voluntades y esperar pronto el final?
No lo sé. Lo que sí sé es que hoy, por primera vez y después de soñarlos a todos ellos juntos, en una noche helada y la lluvia retumbando en el techo, sientes que ha llegado el momento de empezar a preparar tus maletas llenas de recuerdos para irte y empezar a soltar todo lo que ya no te pertenece y que jamás podrás cargar en tu paso de la vida a la muerte y que es mejor estar preparado.
Recuerdo que meses antes de morir, dos o tres, mi padre me comentó que estaba soñando a mi madre, a su madre y a su abuela que estaban con él todas las noches y le dije que era porque quizás pensaba mucho en ellas y que no estuviese preocupado. Lo vi pensativo y melancólico y pensé que era producto de su soledad profunda, por no querer vivir con ninguno de sus hijos y estar solo lo llevaba a estar con ellas pensando. Jamás imaginé que se iría a los tres meses para siempre, una madrugada de agosto, casi en mi cumpleaños.
Esa madrugada triste y fría, sonó mi teléfono y era mi querido hermano, que me informaba que mi padre acababa de irse para siempre y sentí que era algo que ya estaba pensado. Después de eso, lo he soñado con frecuencia a él, a mi madre, a mi abuelo, a la abuela y a muchos más que no recuerdo, pero ahora es casi a diario.
Ignoro si me toca ya irme para siempre y ellos me están preparando. Pero por si las dudas que eso pasara, escribo lo que quizás otros no han hecho para contar que estos sueños son cada noche más recurrentes. Que los muertos vienen a festejar en mis sueños ahora diferentes porque ya no sueño con ser rica, famosa, importante o respetable, solo sueño que soy feliz con ellos y todos platicamos.
Por eso quiero hoy pedirles hijos de mi vida, que, si tengo que irme, no sufran jamás mi ausencia ni se tiren al vacío de los recuerdos llenos de tristeza.
La añoranza es buena practicarla, pero solo una vez cada año.
El sufrimiento se detiene, si dejan de pensarlo.
La tristeza se acaba con el juego de la vida, si aprendes a jugarlo.
La melancolía se vuelve nuestra compañera fiel, cuanto aprendes a vivir con tus ausencias, pero te sigues moviendo.
Por favor avancen y sean felices y generen sus propias alegrías recordando que su madre los quiso a su manera y que hizo mil cosas para que ustedes sintieran el orgullo de haberla tenido y de seguir sus pasos.
No tienen la obligación de hacer lo mismo que yo hice, pues cada uno vive lo que puede y solo les pido sean honestos y generen sus propios recuerdos con la gente que les rodea y jamás olviden que hubo alguien que siempre estará a su lado. Ya no viva físicamente, pero sí en cada cosa que toquen, en cada sonrisa que suelten o en cada logro festejado.
Regalen mis libros a quien los necesite, pero si pueden, lean uno, aunque sea, para saber qué pensaba yo cada que terminaba de leerlos y comprendan porque era feliz con los libros finalizados en la mano.
Abracen la vida y gocen lo que hacen porque todo será más fácil al andar en un mundo lleno de gente triste o enojada, porque no ha entendido que vino a la tierra para disfrutar todo lo andado. Todo eso les hará transitar sin pena a diario.
Estudien con amor, viajen, coman, rían, amen para que el día que también se despidan de su gente lo hagan libres, sabiendo que ha llegado el momento y solo extrañen los abrazos.
Hoy he analizado mis nuevos sueños. No tengo miedo.
Si ha llegado el momento, quizás estoy preparada. Allá me espera mucha gente que he querido y aquí todo mundo está completo que tampoco falta algo.
Gracias por todo lo que he vivido Y gracias a Dios por lo que he aprendido también.
Si ya ha llegado el momento y mis nuevos sueños son de trascendencia, suelto todo y avanzo.
Me voy esperanzada en que quizás haya otra vida y que la viviré de mejor manera porque en esta no he hecho daño.
He ayudado a quien me lo ha permitido y también he reído a carcajadas, con toda la gente que ha compartido conmigo su tiempo y su encanto. Estoy segura que me voy con Dios y eso me emociona demasiado.
Rosalianalleli.perez@uptlax.edu.mx
2025

