HOMENAJE CON ALMA Y MEMORIA
*Reconoce la Sghel Tlaxcala a Olimpia Guevara con la distinción “Crisanto Cuéllar Abaroa
Por: MIGM/Tlaxcala Cultural
En el marco del XXXVI Aniversario Luctuoso de Crisanto Cuéllar Abaroa, la Sociedad de Geografía, Historia, Estadística y Literatura del Estado de Tlaxcala A.C. (SGHEL) el pasado 18 de julio del 2025, otorgó el reconocimiento que lleva el nombre del insigne tlaxcalteca a la maestra Olimpia Guevara Hernández, distinguida escritora e investigadora que, desde su trinchera, ha mantenido viva la memoria cultural de la entidad.
Durante una emotiva ceremonia celebrada en la sede de la SGHEL, familiares, amistades y autoridades culturales, se congregaron para presenciar un acto cargado de simbolismo y gratitud hacia el legado de un hombre que dedicó su vida a Tlaxcala.
El consocio de la Sghel Fabio Lara Cerón, dio lectura al texto impreso en el reconocimiento donde destacó: “María Andrea Olimpia Guevara Hernández es maestra en letras mexicanas por la Universidad Autónoma de México con mención honorifica, docente por 38 años en la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Tlaxcala, presentadora de libros, titular del Consejo Editorial del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tlaxcala, 1999 – 2005, coautora de más de 30 revistas especializadas, autora y coautora de libros e investigadora, ponente y conferencista”, el reconocimiento está signado por el presidente de la Sghel Tlaxcala, José Cruz Omar Zacatelco Sánchez y la secretaria Irma Carolina Romero Romero.
La galardonada, luego de recibir su reconocimiento, expresó con el corazón en la voz el orgullo y la responsabilidad que implica recibir una distinción tan significativa: “Me siento feliz y honrada al recibir el reconocimiento ‘Crisanto Cuéllar Abaroa’, en memoria de este hombre ilustre, prócer y figura imprescindible para aquilatar el pasado decisivo de Tlaxcala.”
La homenajeada recordó su encuentro personal con don Crisanto en julio de 1989, cuando, junto al Mtro. Joel Dávila Gutiérrez, preparaban la Antología Literaria de Tlaxcala: Armario de ilusiones, publicación auspiciada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y editada en 1993 por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. En aquel entonces, tuvieron la oportunidad de conversar con el intelectual y conocer de cerca su vasta biblioteca, así como su visión integral sobre la historia y la cultura de la entidad.
Un hombre múltiple para una tierra compleja
Crisanto Cuéllar Abaroa no fue solo escritor, sino también historiador, político, periodista, músico, deportista, y promotor cultural. A pesar de haber nacido en Atlangatepec, fue Tlaxcala capital donde desplegó gran parte de su obra y acción pública. En su andar, encontró un aliado intelectual: Miguel N. Lira, con quien gestó importantes proyectos culturales, entre ellos, la fundación de la Sociedad que hoy lo recuerda con respeto.
Su legado abarca desde la creación de museos y leyes, hasta la recopilación de textos literarios que preservan la voz de los poetas tlaxcaltecas. Una muestra de su pasión por la literatura es la antología de poetas locales que comenzó a preparar en 1926 y que terminó en 1985, pero que nunca vio publicada de forma íntegra debido a la falta de respaldo institucional. Solo fragmentos vieron la luz en «plaquettes» durante los gobiernos de Joaquín Cisneros Molina y Anselmo Cervantes Hernández.
Una deuda editorial y cultural con Tlaxcala
Durante su discurso, Guevara Hernández subrayó la importancia de retomar esa antología y del rescate integral de la obra de don Crisanto mediante su digitalización: “Es urgente ir digitalizando una buena selección de sus obras para que esté al alcance de los lectores con quienes tanto soñó. Esta tarea es ardua, no imposible; es viable y, hasta cierto punto, económica, pero requiere voluntad política.”
Asimismo, destacó la relevancia de un epistolario inédito que guarda correspondencia significativa para la historia cultural del estado, y cuya publicación contribuiría a una mejor comprensión del pensamiento y accionar de Cuéllar Abaroa.
La tlaxcaltequidad como herencia
Más que una ceremonia de homenaje, el evento se convirtió en una reflexión profunda sobre el papel de la memoria y la identidad colectiva en el presente. La galardonada advirtió sobre los riesgos de perder el rumbo cultural frente al hiperindividualismo moderno: “No debemos perdernos en el embrollo de la hipermodernidad con su apego desmemoriado al presente. Venimos de una tradición y de un tiempo que explica el hoy e incide en el futuro.”
Finalmente, entre aplausos y emociones, reiteró su compromiso con Tlaxcala, a la que llamó “nuestra matria, nuestra patria chica”, y se despidió con un mensaje simbólico dirigido al espíritu del homenajeado: “Don Crisanto, pronto habremos de enviarte un telegrama con buenas noticias, desde Tlaxcala, ‘una tierra de olímpicas quietudes’.”

