Arte y Cultura

EL ARTE FLORECE EN MANOS JÓVENES

* Fátima Ximena Cahuantzi expuso su universo creativo en la SGHEL. La joven artista de Contla plasma emociones, paisajes y memorias infantiles en una muestra que combina técnica, sensibilidad y una mirada fresca sobre el arte contemporáneo en Tlaxcala.

Por MIGM/Tlaxcala Cultural

Bajo la cálida luz del recinto histórico que alberga a la Sociedad de Geografía, Historia, Estadística y Literatura del Estado de Tlaxcala (SGHEL), las paredes se llenaron de vida, color y emociones profundas con la exposición de la joven artista Fátima Ximena Cahuantzi de la Fuente, originaria del municipio de Contla de Juan Cuamatzi.

La inauguración, a cargo de Irma Carolina Romero Romero, secretaria de la SGHEL, quien acudió en representación del presidente José Cruz Omar Zacatelco Sánchez, reconoció el talento de la joven, por su sensibilidad y el compromiso de una adolescente que, a su corta edad, ha hecho del arte su forma de mirar, sentir y transformar el mundo.

Una artista con historia, y con futuro

Fátima Ximena no es una creadora improvisada. Su formación es sólida, diversa y sorprendente para su edad. Ha estudiado inglés desde 2015 hasta 2022, tomó sus primeras clases de pintura y dibujo en enero de 2018, y desde entonces no ha dejado de crecer. Es miembro activa del Jardín del Arte, espacio donde comenzó a mostrar sus primeras obras y a vincularse con el circuito artístico local.

Su talento ha sido reconocido en múltiples ocasiones: ha sido ganadora de concursos estatales y nacionales en dibujo y pintura infantil, ha representado a Tlaxcala en espacios como el Congreso de la Unión, ha formado parte del Parlamento Infantil Virtual de la 63 Legislatura en 2020 y ha recibido preseas como la Medalla Municipal de la Juventud. Su obra no solo se ha colgado en paredes institucionales, también ha sido donada con generosidad a espacios educativos como el COBAT plantel 12 de Santa Cruz Tlaxcala y el plantel 13 de Papalotla.

Pero más allá de los reconocimientos, lo que destaca de Fátima es su capacidad de traducir sus emociones en imágenes y pigmentos. Ella misma lo explica con ternura y claridad: “Mi primer cuadro se llama Joy, que significa júbilo. Es un árbol de emociones que representa lo que sentía en ese momento”. La elección del morado como color principal habla de cómo, desde entonces, asocia esta tonalidad con la alegría, aunque también ha evolucionado para representar nostalgia, como en otros de sus cuadros.

En el acto, donó una de sus primeras obras para el acervo pictórico de la SGHEL, denominado “Capilla Abierta de Tizatlán”, el cual fue recibido por la poeta Irma Carolina Romero Romero.

El color como lenguaje del alma

Caminar entre sus obras es como abrir las páginas de un diario íntimo. Sus paisajes, caricaturas, escenas de la infancia y representaciones simbólicas de sus estados emocionales, hablan con el espectador desde un lugar genuino, profundo, pero también lúdico.

Uno de sus cuadros más recientes se titula «Alicia en el país de las maravillas», y en él se puede ver cómo su estilo ha madurado, incorporando técnicas mixtas como óleo, acrílico y acuarela. Aunque ella confiesa que su favorita sigue siendo el acrílico, por la libertad que le permite para jugar con colores y formas.

Entre sus piezas más comentadas se encuentran una interpretación emocional de Gravity Falls, caricatura que marcó su infancia, y una obra que describe como «vómito de flores», una explosión colorida de emociones. Otro cuadro representa lo que ella llama «ansiedad social», y uno más retrata una persona cayendo en el fondo del mar, imagen potente que evoca el peso de sentimientos profundos durante la pandemia.

También destacan sus obras elaboradas para concursos, como el dibujo premiado en el certamen “El niño y la mar”, realizado en óleo, otra obra más donde obtuvo el primero lugar, donde plasma un mundo sin discriminación.

Más allá de la técnica: una visión artística con propósito

La exposición de Fátima Ximena en la SGHEL no solo representa un logro individual. Es también una invitación a mirar el arte infantil y juvenil con seriedad, como un reflejo de nuestra sociedad, nuestras emociones colectivas y nuestros sueños compartidos.

En cada trazo de Fátima hay algo más que habilidad técnica: hay una voz que se expresa, una mente que cuestiona y un corazón que se atreve a sentir sin filtros. Su uso recurrente del morado —ese color que para ella simboliza la nostalgia— se convierte en un hilo conductor que une su obra y que, sin decirlo, nos recuerda que también en la melancolía florece la belleza.

Al final del recorrido, la sensación es clara: esta exposición no es sólo un escaparate para una artista en formación, sino el testimonio vivo de una niña que ya piensa como creadora y que siente como mujer del arte. Con apenas unos años de trayectoria, Fátima Ximena Cahuantzi de la Fuente se perfila como una promesa luminosa del arte tlaxcalteca, y no hay duda de que su historia apenas comienza.

La joven estudiante del colegio Altum de México, de San Pablo Apetatitlán, fue seleccionada para participar en la International World Innovative Student Exhibition Expo 2025 que se realizará en Londres, Inglaterra, donde presentará su proyecto “Coco Utensilios”, una propuesta sustentable que transforma la cáscara de coco en productos ecológicos 100 por ciento biodegradables.

Finalmente Fátima Ximena aseguró que esta experiencia le permitirá compartir ideas con jóvenes de todo el mundo, aprender de otros proyectos y contribuir a la protección del planeta.

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