RECONOCE SGHEL A ESCRITOR TLAXCALTECA
*Bernardino Vázquez Matzatzi, escritor originario de Cuahuixmatlac recibió el reconocimiento “poeta Juventino Sánchez de la Vega”.
Por: MIGM/Tlaxcala Cultural
Como cada año, la Sociedad de Geografía, Historia, Estadística y Literatura del estado de Tlaxcala, A.C., (Sghel) entregó el reconocimiento “Poeta Juventino Sánchez de la Vega” en memoria y en honor a su existencia y por supuesto a su presencia como extraordinario no solo poeta, escritor miembro de la Sociedad, sino por haber sido un extraordinario mentor, por lo que este 28 de junio del 2025, de acuerdo a las palabras del presidente de la Sociedad, José Cruz Omar Zacatelco Sánchez, y que en este 2025 es otorgado al escritor tlaxcalteca Bernardino Vázquez Matzatzi.
En un evento realizado en la sala de juntas de la Sghel, el comunicador Luis Raúl Esparragoza Hernández, presentó una semblanza del escritor, de quien dijo: “Matzatzi, el venadito, hoy está presente el testimonio de su trabajo, de su pensamiento con una mínima porción de la humanidad que se desenvuelve en una fracción de las faldas de nuestra materna montaña que es la Malintzi”.
“En aquella tierra madre de Santa Ana Chiautempan, San Bartolomé Cuahuixmatlac, su tierra natal donde creció atesorando sus valores como rasgos principales de su identidad con los cuales se desenvuelve y sale el buen Bernardino a otras naciones para hacer presente el talento de los tlaxcaltecas”.
Vázquez Matzatzi ha recibido premios internacionales como; Letras Libres de América 2002, en Santo Domingo, República Dominicana, al Mérito Literario José Miguel Elo Cazo en el año 2004 en la Habana Cuba, Homenaje al Mérito Literario en Bogotá, Colombia en el año 2008, también el premio Latinoamericano Arte, Tolerancia y Perseverancia, además de dos premios tlaxcaltecas, uno de la Quincuagésima Séptima Legislatura Local en el año 2004 y Mérito Literario Román Saldaña Oropeza en Chiautempan.
“Cuando Bernardino sale Tlaxcala, describe usos, costumbres, palabras que llevan nuestro pensamiento a otros lugares y entonces se puede comprender la penetración del pensamiento tlaxcalteca. Una persona que ha respondido al llamado de su propio ser para satisfacción de su comunidad, de su estado y de su patria, para presentar una imagen orgullosamente autóctona que la hace lucir en cualquier parte del mundo”.

Bernardino Vázquez ha escrito 14 libros: Crisálida, El Suicida, La Casa de los Relojes, Tu pueblo está lleno de recuerdos, Trivialidades, Los trenes no van hacia el sur, A la Duquesa la enterramos en el jardín, Aurelia, Más allá de la locura, La última ronda, Los tramos en el camino, Historia de la música de Contla, Los méritos del presbítero Enrique Meza, su vida y su obra. En Bernardino tenemos un tesoro, una herencia tlaxcalteca y que no queda aquí impresa entre nosotros, sino que a través de Letras Libres llega a toda Latinoamérica.
Irma Carolina Romero, secretaria de la Sghel Tlaxcala, presentó una breve reseña de Juventino Sánchez de la Vega, “nació en Tepeyahualco, municipio de Tlaxco el 2 de junio de 1911, su obra poética fue reconocida y premiada en nuestro estado y en otros escenarios del país, después de una vida fructífera como docente, declamador, escritor y poeta cerró su ciclo vital el 28 de junio del año 2002 y desde entonces empezó a vivir para la historia, pero a los poetas se les honra leyendo poesía”, por lo que leyó un fragmento del poema de Juventino Sánchez de la Vega, titulado «La Epopeya de las Rosas del Tepeyac».
“…Y después de diez años de tomada
la ciudad imperial de Moctezuma,
se suspendió la guerra detestada
y hubo paz en los pueblos, la Fe suma
apareció radiante, inmaculada,
en la tierra de Anáhuac, flor de espuma;
El mensaje que México recibe
del verdadero Dios por quien se vive.
Fue el año del Señor, de mil quinientos
treinta y uno. Poco antes de la aurora,
un indito de buenos sentimientos
iba a oír la doctrina salvadora,
por cumplir los divinos mandamientos,
a la ciudad de Tlatelolco, otrora.
Era sábado muy de madrugada
cuando en esa bellísima alborada:
llega al pie de la imperial colina
llamada Tepeyac, y amanecía…
oyó como una música divina,
en raudales de dulce melodía…”
Fabio Lara Cerón, integrante de la Sghel, dedicó un fragmento de un poema de su autoría al homenajeado, titulado “El último regalo”:
“Bernardino, nuestros antepasados
te llamaron Motolinia, hombre bueno
quiero ser como tú, dame tu fé,
tu obstinación extraña,
quiero ser como tú, firme y sereno,
quiero ser como tú, paciente y bueno,
quiero ser como tú, nieve y montaña
soy una chispa, enséñame a ser lumbre,
soy un guijarro, enséñame a ser cumbre
soy un harapo, enséñame a ser gala
soy una pluma, enséñame a ser ala
y préstame tus alas para alcanzar los cielos
ahí donde las águilas, Cuauhtémoc y tú
son seres gemelos y que dios te bendiga amigo mío”
La entrega del reconocimiento a Bernardino Vázquez corrió a cargo del delegado de la Representación de Tlaxcala en la Ciudad de México, Casa Tlaxcala, Steve del Razo Montiel, quien leyó lo siguiente: “La Sociedad de Geografía, Historia, Estadística y Literatura del Estado A. C., presidente Crisando Cuéllar Abaroa 1947, por acuerdo del Consejo Directivo de fecha 3 de junio de 2025, otorga el reconocimiento “Poeta Juventino Sánchez de la Vega” al maestro Bernardino Vázquez Matzatzi, destacado periodista, escritor, poeta y conferencista, donde su trabajo literario y humanista ha sido reconocido más allá de las fronteras de nuestro país, a través de su conferencia ha llevado la voz de México a distintos países como República Dominicana, La Habana, Cuba, Bogotá, Colombia, la capital de Guatemala, en nuestro país ha compartido con generosidad sus conocimientos a los jóvenes en las universidades de Veracruz, Chiapas, Puebla, Ciudad de México y en nuestro estado.
En su momento, Bernardino Vázquez Matzatzi, agradeció esta distinción otorgada por la Sghel Tlaxcala, “la palabra borra fronteras y da igualdad a los hombres, solo la palabra, nada de violencia, nada de poder, solamente la palabra, yo agradezco a todos los presentes que mantengan la palabra como supremo elemento para demostrar inteligencia, sabiduría, porque nos comunicamos, pero ya no hablamos”.
“Hoy los teléfonos con mensajes y dibujitos nos decimos si estamos enojados, tristes o alegres pero ya no hablamos, nos hace falta la palabra, hablar, comunicarnos, porque la palabra es cálida, es fría, pero hay que sentirla, hay que tenerla en la flor de los labios, ya que decir que amamos, pero decirlo de manera directa con palabras, no con dibujitos, no con imágenes, no con guiños o gestos, la palabra es lo que nos distingue de los demás seres vivos y debemos de preservarla, valorarla y exponerla siempre en todo y para todo, no nada más cuando nos conviene o cuando cuando creemos que nos va a redituar alguna ganancia”.

Este reconocimiento -dijo- lo comparto con mis amigos de Tapachula, Chiapas, donde se reconoce la palabra, el trabajo, la literatura, la poesía, la voz de cada uno de los aquí presentes, escritores, destacadísimos escritores y distinguidos hombres de la voz de la palabra y valoró que este reconocimiento sea en vida, “porque necesitamos reconocernos en vida y decirnos cuanto nos estimamos y cuánto nos hacemos falta, para que no después tengamos que ir a sacarnos fotografías junto a la del fallecido y decir: era mi gran amigo rendirles homenajes póstumos para que vean que si éramos amigos o tengamos que ir a tirarlos a la rotonda de los hombres ilustres, en donde nadie los visita, nadie va y están llenos de basura, hierba, hoy es ahora, después será demasiado tarde”.


